acendrada negativa a modificar/cuestionar/poner en duda contenidos que tal vez están más cerca de la gramática de Nebrija (1492) que de las tendencias actuales del saber lingüístico… que me dan sinceras ganas de tener una pataleta, un buen berrinche como los de mi infancia.miércoles, 16 de mayo de 2007
¿Cuánto tiempo más nos puede llevar...?
acendrada negativa a modificar/cuestionar/poner en duda contenidos que tal vez están más cerca de la gramática de Nebrija (1492) que de las tendencias actuales del saber lingüístico… que me dan sinceras ganas de tener una pataleta, un buen berrinche como los de mi infancia.domingo, 29 de abril de 2007
Agradecimiento a Diario UNO de Paraná por tener en cuenta mis pequeños logros
domingo, 15 de abril de 2007
¡Alohomora! Rowling me abrió una puerta... en la Feria del Libro
miércoles, 14 de marzo de 2007
Una Biblioteca y yo ...de luto
Robar un libro es una estupidez; dañarlo también; dejarlo tirado por allí sin devolverlo… igualmente. No sólo porque es propiedad material de alguien, sino porque es creación intelectual y artística de una persona que creyó que ofreciéndonos su obra podríamos ser mejores seres humanos, y si nos apropiamos de él arteramente o somos cómplices deliberados o involuntarios de ese daño… ¿qué calificativo cabe?
Gabriela
domingo, 11 de marzo de 2007
Los alumnos piensan y opinan II
n, la realidad nos da sorpresas de vez en cuando y estas provienen de nuestros alumnos puestos a pensar en sus dificultades a la hora de trabajar en el ámbito escolar. Veamos un ejemplo de análisis responsable y maduro, y pensemos si nos es posible hacernos cargo de la parte que nos compete como adultos y docentes.domingo, 4 de marzo de 2007
¿Cómo hacemos los adultos para elegir un libro?
- Los adultos elegimos un libro…
Por sus características…
Interesantes opiniones ...¿no?
martes, 27 de febrero de 2007
"Mi experiencia en Lengua... como alumno"
Frecuentemente hago escribir a mis alumnos ingresantes al Profesorado reflexionando sobre su experiencia en la escuela, en particular en el espacio curricular de Lengua. Creo que este es un camino interesante para iniciar en ellos la conciencia de la profundidad con que nos marca a todos nuestro paso por el sistema educativo.
Es notable descubrir la fuerza con la que se graban en el recuerdo las vivencias negativas y lo que cuesta superarlas.
Van aquí uno se estos resúmenes sobre los que nos detuvimos reflexionar ... valga para nosotros también.
Dos polos de experiencias escolares:
- Me hacían escribir palabras en un pizarrón, si me equivocaba me pegaban con el puntero.
- Una maestra hacía diferencias, nos hacía llevar un cuaderno de hojas cuadriculadas porque decía que nosotros no íbamos a aprender a escribir más.
- La escuela me gustó hasta que empecé a leer y escribir, era un desastre, la maestra me hacía escribir dos o tres veces algún dictado hasta que lo escribiera sin errores.
- Yo era “dura” y me dejaban de lado, fui perdiendo el entusiasmo.
- La maestra nos pegaba por las manos o en la cabeza con la regla de madera.
- Una maestra era muy mala, me miraba y yo temblaba.
- La maestra nos hacía leer el Martín Fierro con acento de los payadores.
- Los profesores no se hacían problemas sobre si entendías o no, se ocupaban de los que más sabían.
- Los profesores eran muy fríos, muy cerrados.
- El que no sabía leer no leía nunca, les molestaba que no supiéramos leer a esa edad.
- La profesora me preguntaba siempre a mí.
- La profesora se expresaba muy mal, saludaba con improperios, los padres se quejaron y les dijeron que no podía ser, que la docente era “una eminencia”, quisimos grabarla para comprobar esto y nos consideraron “subversivos”.
- Mis maestras eran amorosas, con su ingenio nos entusiasmaban a estudiar y a aprender que estudiar era parte de un juego.
- La actitud bondadosa, amable (de aquella maestra) que nos incentivó hacia las actividades artísticas y culturales.
- La maestra hacía unos paisajes hermosos y sobre eso debíamos describir o narrar.
- Me gustaba escuchar cuando la maestra nos leía un cuento.
- Si tenían que explicar lo mismo doscientas veces lo hacían.
- Recuerdo una profesora exigente pero buena.
- Me hacían leer y redactar diferente tipo de textos.
- Podía leer libros de muy diversos géneros.
- Hacíamos trabajos, leíamos.
- Recuerdo con mucha gracia las competencias con una compañera cuando teníamos que analizar oraciones, conjugar algún tiempo verbal.
Mis dificultades:
- Cuando cuento algo me hago un enredo, que sólo yo entiendo.
- Las actividades las tengo que leer dos o tres veces para entenderlas.
- Tengo problemas de ortografía.
- Me cuesta leer y expresarme frente a los demás, temo que se rían.
- Mi dificultad es la redacción o encontrar las palabras para hacerlo.
- No leo mucho.
- No me gusta leer en voz alta, me pongo nerviosa, me equivoco.
Mi futuro en la docencia:
- Ayudar al chico que le cueste, hacer que lea y escriba sin tortura, hacerle sentir que si se esfuerza va a salir adelante.
- Hacer que los chicos se interesen, que las clases sean dinámicas, que no se duerman.
- Quisiera hacerles ver que cuando se les corrige errores es para bien de ellos.
- Que pueda dar clases sin ponerme nerviosa, ni trabarme, que ellos me entiendan y hagan las actividades.
jueves, 22 de febrero de 2007
Historias de lecturas II
Estas vivencias pertenecen a alumnos con los cuales en algún momento coicidimos en el devenir de las aulas y me confiaron sus encuentros y desencuentros con la lectura...
- "Mis experiencias con la literatura no han sido malas, salvo una vez. Era en el Círculo de Lectura, escogí un libro que me gustó por su contratapa; al leerlo disfruté de él, fue apasionante, era una novela relacionada con la vida real. Fue una de las pocas veces que quedé satisfecha al leer en el Círculo… Al finalizar el trimestre como todos los años se hacía una prueba sobre la novela leída; [...] tuve que hacer cinco veces el mismo trabajo, cambiando mis palabras por las que a la profesora le gustaban. Y en la última entrega con todas mis ideas derrumbadas, y la profesora cansada de leer tantas veces el mismo trabajo,... lo aprobó."
- "A mí me pasó algo positivo en tercer año cuando leí Mi planta de naranja lima, porque yo siempre me preguntaba ¿cómo puede ser que haya personas que se pongan tristes al leer un libro? Y cuando leí este libro, no sólo me causó tristeza sino que hasta lloré y en ese momento descubrí que los libros no sólo se leen, también se sienten."
- "Yo nunca leía. Ahora leo cada tanto, pero lo que me gusta. Creo que no leía porque no encontraba el autor que satisficiera todas mis necesidades, que escribiera y dibujara todo lo que quería leer y ver. Por eso leía sólo historias de detectives [...] y todavía me gusta leerlas. Pero hace un año y medio más o menos me encontré lo que durante tanto tiempo había buscado, algo que cumpliera todas mis reglas. Así, por la sugerencia de una conocida me enamoré de Tolkien, en principio por los dibujos, después leí un libro, y ahora no paro más."
- "En las vacaciones del año pasado leí El amor en los tiempos de cólera, fue una experiencia única, que no podré olvidar. Fueron sentimientos confusos, agradables y no. Agradables porque conocí una historia espectacular y además porque descubrí una forma o un estilo diferente de escribir. Esto último me atrapó totalmente, porque era como si me trasladara en el tiempo de un instante a otro, lo cual hacía más atrapante la historia. Pero, por el contrario, esta experiencia no me agradó al darme cuenta de que yo no podía escribir ni siquiera tres palabras que concuerden."
miércoles, 21 de febrero de 2007
Historias de lecturas
- "Yo provengo de una familia que, si bien no tuvo acceso a estudios secundarios (mi papá hizo hasta segundo grado porque era del campo y lo necesitaban para el trabajo), leía lo que le caía en las manos, sobre todo mi papá. Pero en mi casa no había libros de aventuras o cosas interesantes para poder atraparme a esa edad (siete años). Hasta que un día, mi abuela me regaló un libro (me pareció un regalo muuuuy feo)... ‘Tres niñas y un secreto’. Anduvo dando vueltas por la casa hasta que, por aburrimiento lo abrí. Con la tapa de ese libro abrí la puerta a un interior mío que descubrí amplio, hermoso... Era la capacidad de crear mundos, personajes... No fui todo lo lectora que quise ser por falta de acceso a libros, pero con los años fui metiéndome en la novela, la poesía... Y hoy siento que el mejor regalo que me pueden hacer es un libro y el tiempo para ¡DISFRUTARLO!"
- "Desde chico, los libros de cuento me atrapaban. Leía todo lo que se me cruzaba por delante. Luego en la adolescencia ese gusto disminuyó, quizá por la falta de materiales literarios en mi casa o por no ser esos de mi agrado. Recuerdo que me atrapaban los libros de terror, de suspenso, pero ninguno me marcó. Ahora de adulto trato de zambullirme nuevamente en ese fascinante mundo"
- "Creo que mis primeros contactos con la lectura fueron alrededor de los siete u ocho años, primero fue a través de historias y luego ya sí a partir de libros tales como: 20.000 leguas de viaje submarino o El Tigre de la Malasia. Personalmente, creo que los libros para mí fueron muy importantes, porque me ayudaron y me acompañaron haciendo más fácil y llevadera una parte muy dolorosa de mi vida, como lo fue superar la muerte de mi madre y encontrarme a los once años siendo la mamá de cinco hermanos pequeños. Pero... voy a rectificar, no me ayudaron, me siguen ayudando aún, pues siguen siendo para mí el puerto seguro al que recurro tanto en los momentos felices como en los dolorosos."
- "Desde pequeña me gustó leer. En mi casa hay una gran biblioteca, la cual mi padre con sus ahorros fue llenando con libros de diferentes clases. Los que más me gustaban eran los cuentos tradicionales como La cenicienta o El patito feo. Me gustaba sentirme identificada con alguno de ellos. Mis lugares de lectura eran variados, el más visitado era un gran árbol, en el cual me escondía entre sus ramas para no ser interrumpida. Influyeron también en mis lecturas, mis amigas con quienes intercambiábamos novelas. En especial estoy muy agradecida a mi padre, a quien le debo esta costumbre de leer, de la cual nunca me voy a arrepentir"
martes, 20 de febrero de 2007
Lovecraft y Quiroga me abrieron las puertas a la literatura de horror






























































































