miércoles, 15 de julio de 2009

Un poco de aire fresco desde otro género: ciencia-ficción y romance, La huésped de Stephenie Meyer y Traición de Scott Westerfeld

REFLEXIONES INICIALES

Hace mucho que no leía ciencia-ficción actual, es más, no recuerdo haber accedido con tanta facilidad a novelística del género publicada con bastante ruido por editoriales reconocidas, a no ser algún título de Stephen King que pudiera caer en esta clasificación además de lo habitual en él que es la narrativa de terror.

¿Por qué expreso esto con tanto asombro? Porque creo que en la actualidad quienes escriben y leen ciencia-ficción conforman un mundillo bastante cerrado. Incluso arriesgo la hipótesis de que en general las editoriales no se juegan a publicar “para el gran público” narrativa del género en cuestión. Lo habitual es que editoriales especializadas sean las que se encargan de editar y reeditar autores y títulos clásicos (Bradbury, Asimov, Dick, Clarke, entre otros) así como de dar a conocer novedades de los que se animan a incursionar en este camino.

Es posible reconocer que gracias a algunos sucesos literarios de los últimos tiempos el género fantástico -en sus distintas variantes- está de parabienes, pero no así la vieja y querida sci-fi.

Sumada a estas cuestiones generales bastante obvias, puedo agregar una percepción personal: en 17 años de trabajo continuado con jóvenes lectores he hallado que hay entre ellos una especie de prejuicio generalizado hacia la ciencia-ficción, un rechazo instintivo aun cuando jamás hayan leído algo del género, por lo que es fácil concluir lo falsa que es la idea que circula acerca de estos como asiduos lectores de c-f.

Opuesto a ello, hay un fenómeno bastante extraño que es notable a simple vista: los jóvenes suelen ser los más entusiastas consumidores de mucho de lo que circula hoy en los formatos culturales de la posmodernidad -como el cine, las series de tv o los video juegos-, productos que en innumerables casos pueden clasificarse como ciencia-ficción, pero que además están dirigidos al gran público e implican una apuesta económica fuerte en la producción de los mismos. Piénsese si no en algunos de los más promocionados títulos de la cartelera cinematográfica de los últimos tiempos: Terminator Salvation, Tranformers, Wolverine o cualquiera de las X-Men, e incluso yendo un poco hacia atrás: Matrix, Star Wars, The Dark Night, Fantastic Four, y la lista podría seguir indefinidamente.

Como para simple introducción esto ya excede la extensión mínima, quiero cerrar mi reflexión con algunas notas que enlazan lo anterior con la presente crítica.

En primer lugar, como lectora debo reconocer que me gusta la ciencia-ficción, aún cuando no me paso leyéndola o comprándola, a veces por el simple hecho de que es difícil acceder a sus títulos y autores. No soy de los lectores que la eviten. La elegiría sin dudar por delante de más de un drama realista o testimonial, si bien no por sobre lo fantástico que es mi pasión.

En segundo lugar, me causa enorme placer hablar de dos novelas que se editaron con mucha publicidad por parte de grandes y reconocidas editoriales, extrañamente parecen dirigidas al “público en general” -pues no poseen nada en sus portadas que las encasille en la ciencia-ficción-; pero además incursionan en el género de manera impecable retomando algunas de sus temáticas clásicas, encuadrándose en multiplicidad de tradiciones de este, lo que podría ser una interesante perspectiva para ampliar la recepción en el público lector, en especial los jóvenes.

THE HOST (LA HUÉSPED) Y TRAICIÓN

Así las cosas, me meto de lleno (¡por fin! dirán algunos) en mi reseña de The Host y Traición. Sin embargo, aclaro que iniciaré con una breve referencia a cada una, y luego cerraré con una comparación entre ambas.

Aun siendo redundante no es posible ignorar que la novela de Meyer venía precedida del éxito de su saga Crepúsculo y del renombre que le diera la misma, lo cual podría haberle jugado en contra, pues el nivel altísimo de expectativa ante esta nueva producción sin duda estaba dado por los millones de lectores que amábamos sus libros, y sinceramente no sabíamos si leer otra cosa de la escritora nos satisfaría plenamente.

Pues, debo confesar que ni pensé en quién había escrito lo que estaba leyendo mientras lo hacía, pues el libro (que considero precioso, apasionante, atrapante y muy bien escrito) no me recordó para nada sus otras novelas, no sólo por el género, sino porque su estilo de escritura, su ritmo, su modo de construir la trama y los personajes, son otros y excelentes también.

Es inevitable establecer relación entre la historia y montones de clásicos del cine en los cuales una entidad extra-terrestre se asienta en el cuerpo humano o lo copia dándole una nueva personalidad. Así se me ocurren desde las diferentes versiones de La invasión de los usurpadores de cuerpos que tiene numerosas realizaciones fílmicas desde la primera de 1956, pasando por otras en el ’78 y el ’93, hasta la última versión con Nicole Kidman y Daniel Craig de 2007, o The Thing (1982) de John Carpenter.

Véase entonces que lo original no es precisamente el hecho de que la humanidad haya sido totalmente eliminada por estas entidades extrañas que se insertan quirúrgicamente en la base del cerebro y que reemplazan la identidad de las personas; sino en el hecho de que la personalidad de una joven que ha sido implantada (quizá la última de la humanidad) permanece aún en su propio cuerpo interactuando con la huésped. Esta situación desencadenará el resto de la trama pues la muchacha irá tras los pasos de quienes ama y en esta búsqueda no se hallará sola, sino que quien comparte su cuerpo colaborará –generosamente y no para traicionarla- para que ella halle a los supervivientes -la última resistencia-, lo que a la larga tendrá consecuencias inesperadas para ambas razas.

Supongo que el hecho de que la novela se la haya presentado como narrativa para adultos quizá no sea más que un mecanismo propagandístico para no encasillar a Meyer que provenía de la novelística juvenil, pero no hallo ningún inconveniente (al contrario) en que esta obra se incluya en los recomendados para jóvenes.

Por otra parte, quiero comentarles mi opinión sobre otra novela de ciencia-ficción, que encabeza una saga que edita Montena, y en este caso sí ha sido difundida como juvenil; estoy hablando de Traición de Scott Westerfeld.

Lo cierto es que, el hecho de que a Argentina llegue poca narrativa internacional traducida al español, a veces origina que una se lance desesperada ante todo lo que se dignan a publicar (no dejo de rezongar por la facilidad con la que están trayendo los títulos de L. J. Smith), y precisamente el deseo puede llevar a un chasco. No obstante no me sucedió eso con Traición, no dejo de felicitarme por haberla comprado.

La intriga en este caso trata de una joven llamada Tally, quien pertenece a los imperfectos, adolescentes que se educan sin mucha restricción en una academia situada en Feópolis, en la espera de llegar a los 16 años, edad en la que se someten a una intervención quirúrgica que los hace perfectos, es decir que les permite gozar de una apariencia hermosa estandarizada por dicha sociedad, y por fin ir a habitar Ciudad Belleza en donde podrán divertirse indefinidamente hasta llegar a la edad mediana. Aclaro: no hay metáfora ni alegoría, no hay moraleja ni medias tintas: así son las cosas, con absoluta brutalidad se describe una ciudad futurista en la que la fealdad está sancionada y en la cual se ha convencido a través de estudios científicos que la belleza igualadora de la población evita todo tipo de discriminación y conflicto, pues ser bonita hace a la gente amable y alegre, deliciosa y conciliadora, o eso es lo que le han hecho creer a la masa indiscriminada de humanos que no piensan, ni cuestionan, ni ponen en duda, sino que crecen ansiando realizar ese milagro científico maravilloso que es la transformación.

Meses antes de cumplir los 16, Tally conocerá a Shay, una adolescente que habla de cosas que le son impensables, pues pone en cuestión ese mundo y huye para iniciar la búsqueda de quienes son la resistencia, quienes no quieren ser transformados, quienes consideran que elegir siendo ellos mismos es más importante. No sabe Tally que la huida de su amiga le ocasionará consecuencias inesperadas y se hallará emprendiendo una aventura increíble y peligrosa que cambiará su vida definitivamente.

La intriga de Traición es pareja de principio a fin, no decae ni se tambalea, cosa más que virtuosa y no tan común como quisiéramos en tantas novelas juveniles que pululan en la actualidad. Me atrapó de tal modo que la leí sin parar en un solo día, y por supuesto que espero -comiéndome las uñas- la continuación.

Sobre el autor:

Scott Westerfeld nació el 5 de mayo de 1963 en Texas, Estados Unidos, aunque su vida adulta transcurrió a caballo entre Nueva York y Sydney. En 2001 contrajo matrimonio con la escritora Justine Larbalestier. Si bien es conocido por sus tres series de novelas de corte juvenil, Westerfeld es también un reconocido compositor de música de danza moderna. Se licenció en filosofía en Vassar y se dedicó profesionalmente a la música y a actuar de negro literario para diversos autores y editoriales, además de crear software educativo para niños. Ha publicado asimismo un puñado de novelas de ciencia ficción para adultos.

Tiene varios premios en su haber (entre ellos una mención honorífica al Philip K. Dick de 2000 y un Victoria´s Premier). Dos de sus libros fueron incluidos en la lista de Best Books for Young Adults de 2006.” (Extraído de http://www.lecturalia.com/autor/3694/scott-westerfeld)

SIMILITUDES Y TEMÁTICAS DE LA SCI-FI

Ahora bien, como dije anteriormente, ambas novelas presentan temáticas que son tradicionales en la ciencia ficción, pero además tienen entre sí una serie de parentescos que me resultan muy reveladores, pues las sitúan en el tipo de ciencia ficción que advierte, que critica, que señala los peligros de la estupidez y soberbia humana, del abuso permanente que se hace de los bienes naturales, del perenne jugar a ser dios que conduce a la aniquilación y por tanto imagina un futuro en el que la ciencia y la tecnología ha suprimido las diferencias en un intento de evitar la violencia, los conflictos, la autodestrucción.

En ambas novelas hay una joven que enfrenta una intervención quirúrgica que va a transformar su vida, en La huésped la joven Melanie es atrapada y obligada a ella y es así que empieza a compartir el cuerpo con Wanderer, la entidad extraterrestre; en Traición Tally está ante la posibilidad de transformarse en perfecta a través de la cirugía estética a la que ya se ha sometido su amigo Peris y tantos otros jóvenes de su mundo. En ambos casos las muchachas emprenden una aventura que las obliga a enfrentar sus propias fuerzas a la naturaleza, en la primera Melanie/Wanderer viaja por el desierto, en la segunda Tally viaja por el bosque. Ambas se insertan en una comunidad de la resistencia, de quienes viven ajenos, apartados, en desobediencia al orden establecido y son sospechadas de espías. En los dos casos hay una mujer que pretende manipularlas, obligarlas a la traición, que pertenece a un grupo especial y distinto de la masa armónica e indistinta, la buscadora en La huésped y la Dra. Cable en Traición. En ambas hay una historia de amor que pone en crisis su existencia.

Indagando en los aspectos futuristas y tal vez predictivos que Isaac Asimov describe en Sobre la ciencia ficción como posibles temáticas del género, cabe enumerar los siguientes que se vinculan a las novelas leídas.

-gobierno mundial: en ambas novelas se deja entrever que hay un acuerdo entre los humanos sobrevivientes a un desastre global, por lo que cada país ya no se ve librado a sus propias fuerzas.

-fuentes permanentes de energía: parecen usarse modos alternativos que ya no precisan de los derivados del petróleo, entre ellas: energía solar.

-robots: innumerables máquinas facilitan la vida en ese nuevo mundo.

-computadoras: hay artefactos computarizados en cualquier ámbito de la vida cotidiana.

-aldea mundial: la comunicación es viable hacia y desde cualquier lugar del planeta.

-ingeniería genética: la humanidad gobierna el destino de su raza y ha solucionado los defectos y extinguido las enfermedades.

-inmortalidad: la prolongación de la vida se debe al manejo de la medicina y eliminación de las enfermedades.

-control de la gravitación: los humanos pueden viajar por el aire, de diverso modo o evitar las caídas desde enorme altura (arneses y aerotablas de Traición)

-viajes interestelares e imperios galácticos: se hacen presentes en los invasores de la Tierra de La huésped que han incorporado un planeta más a su estudio del universo.

Imposible no concluir, entonces, que el alto grado de inserción de las novelas comentadas en las tradiciones de la ciencia ficción, las hace merecedoras de una oportunidad para explorar el género por parte de aquellos que no lo conocen, y de reencontrarse con viejos y estimados conocidos para aquellos que ya hemos incursionado en el mismo.

5 comentarios:

Elwen dijo...

No he leído The Host por, como bien comentas, miedo a desencantarme con Meyer pero cada vez tengo más claro, y tu reseña ayuda en buena medida, que será una próxima lectura.

En lo que ya sabrás que discrepo es con Traición. Personalmente me pareció cargada de tópicos que no me causaban ninguna intriga. Pero bueno para gustos colores y yo reconozco que no soy fan del sci-fi.

Arantxa y Aran dijo...

Si ahora estás picada con la sci-fi, te recomiendo (para picarte mas todavia jeje :P) el de "Los Juegos del Hambre".
Yo no he leido demasiado del genero pero ya tengo esperando en mi estanteria el de Traicion (el de The Host tendrá que esperar...) y tengo mucha curiosidad porque he leido opiniones de todo tipo en cuanto a esta novela futurista, ya se verá ...

me ha encantado la reseña, muy muy currada, completisima ;)

Muaks! ^o^

*Arantxa*

Kathy... dijo...

Hola Gabriela..me encanta tu blog, hace poco que lo descubre y me fascina todo lo que has echo en el, definitivamente que tienes mucho que darle a los jovenes que leemos.
Hice una recomendacion de tu blog, pasate a verla...
http://apasionados89.blogspot.com/2009/07/blog-apasionado-de-la-semana.html

Ahh con respecto a The Host, es una hermosa hermosa historia donde Stephenie demuestra que es muy buena escritora y que me engancho desde la primera pagina...

Gabriela Monzón dijo...

Hola Elwen, jajaja... respondidísimo tu comentario en tu reseña de Traición, jeje, lástima parece que esta vez no va a haber debate
Besos

Arantxa:
qué gusto leerte por acá, justamente estaba viendo en la web Los juegos del hambre y ya me picó la curiosidad... ¡próxima lectura!
Gracias a montones
Besotes

Hola Kathy, mil gracias por tus palabras, sólo trato de contagiar la pasión por las palabras, ojalá cumpla con ese propósito.
Ya mismo voy para tu blog
Abrazos y besos

Gaby

shely! dijo...

i0 ia lei l libro hace mux0 y s uper fantastica stephanie meyer tiene una mente tan ingeniosa que es ksi dificil q no t guste, huesped s fantastik0 hasta inklus0 t hace ll0rar en cuanto traici0n aun n0 l0 le0 pe0 pienso hacerl0 dentro d muy pok0 :)