viernes, 6 de abril de 2007

Jacques, Brian. Mossflower. Mariel de Redwall. Redwall. Mattimeo.

Esta serie de cuatro novelas -que cuenta ya en inglés con catorce títulos-, crea un universo nuevo a partir de uno conocido, ya que en las cercanías del bosque de Mossflower -que podría ser cualquier bosque inglés-, habitan una variedad de personajes que corresponden al mundo animal pero que actúan, sienten y viven como humanos.
Estos están constituidos en todos los casos por animales del bosque en una variedad muy prolífica. En las cuatro novelas disponibles, se dividen en dos bandos muy claros: aquellos que desean vivir en paz, compartiendo las delicias que la vida en comunidad les permite y los que desean dominar: explotando el trabajo de otros, hurtando lo que no les pertenece, esclavizando a los libres y matando por placer. Y en este contexto es que las pacíficas criaturas del bosque deben optar entre matar o morir por defender una forma de vida.
En todos los libros en las filas de “los buenos” aparecen los ratones y ratonas que fundan Redwall, la enorme abadía que dará acogida a cualquier animal que se acerque en son de paz y necesitando descanso, alimento o cura. Y como aliados de estos, toda una serie de criaturas de Mossflower, el bosque que rodea Redwall, es decir: tejones, erizos, ardillas, nutrias, topos, liebres, musarañas. Estos son capaces de un ingenio, una creatividad, un humor, una fiereza, una fraternidad tan particulares que los llevan a vencer a sus adversarios; los que a su vez hacen gala de todo tipo de defectos, pero en especial el de seguir a un líder que los domina por el miedo.
Oponiéndose a dicha característica, los habitantes de Mossflower forman una comunidad en donde todos aportan ideas o sugerencias sin distinción de edades ni rangos; y es este un notable elemento que no es tan frecuente en las novelas de este tipo. Las virtudes o defectos pueden estar en cualquiera ya que no hay un predominio de personajes jóvenes, tanto estos como los adultos pueden ser torpes o ingeniosos, valientes o miedosos, glotones o sobrios.
Los enemigos reúnen animales como: comadrejas, ratas, zorros, armiños, hurones, cuervos, urracas y una gata montés. Siempre son despreciables, crueles, taimados, traidores, ambiciosos, pero a la vez cobardes y estúpidos. Todos sus intentos de dominar a los otros fracasan en la mayoría de los casos pues están más ocupados en engañarse entre ellos que en hacer frente al adversario.
En ese contexto los humanos no son jamás mencionados, si bien hay unos datos que parecieran pertenecer al mundo de estos: un conjunto de ratones funda la abadía de Redwall y viven allí en calidad de frailes, bajo la autoridad de un Abad. Son mencionados otros dos datos que corresponden al contexto humano: la iglesia de San Ninián y en ella la capilla de la Virgen, pero ni un solo elemento más. Los ratones y toda otra raza de animalitos del bosque aman, cosechan, escriben, crean arte, luchan, festejan, viajan y ejercen todo otro tipo de acción en ese mundo que les pertenece.
Lo sobrenatural tiene siempre el mismo cariz y está relacionado con una serie de visiones fantasmales que se les aparecen en sueños a ciertos personajes, y con unos mensajes en verso que suponen un acertijo misterioso pensado para las futuras generaciones por la fundadora de Redwall y su primer paladín, previendo lo que iría a suceder. Particularmente atañen a los personajes que se convertirán en el guerrero de Redwall: Martín, Matías y Mattimeo. Martín, el primer guerrero defensor de la abadía, guiará con sus apariciones a sus sucesores y los ayudará en circunstancias difíciles.
Además, lo sobrenatural liga la abadía con Salamandastron. Esta es una montaña en la que reinan un tejón y un ejército de liebres; en ella se hallan desde tiempos remotos unos extraños símbolos tallados en la roca que parecen predecir ciertos eventos que vinculan a ambos lugares y a sus moradores.
Leer las novelas de Brian Jacques: Mossflower, Mariel de Redwall, Redwall y Mattimeo, supone eliminar de cuajo un prejuicio extendido: que los libros con animales como personajes son para niños pequeños; pero además implica permitirse y conceder a otros enamorarse de una serie de historias bellísimas, enternecedoras, divertidas y llenas de magia. La pluma de Jacques deleita con espléndidas descripciones, diálogos ágiles y acción permanente, y crea gracias al sencillo mérito de la palabra tal sensación que las imágenes mentales de la primera lectura quedarán grabadas para siempre y se podrá decir que se ha estado en Redwall, que se visitó Mossflower, que se conoció a sus valientes y honestas criaturas.
Un aspecto extraño, es que ¡vaya a saber por qué misterios del marketing! estos libros -en Argentina- se consiguen por unas monedas en mesas de oferta o casas de usados... ¡NO HAY QUE PERDER LA OPORTUNIDAD DE COMPRARLOS!
Un aspecto interesante es que frecuentemente se introducen fragmentos en verso: canciones, palabras de extravagantes personajes que riman al hablar y acertijos; en especial estos últimos ya que más de una aventura se liga a la historia de Redwall y sus moradores que legaron ciertos misterios a su descendencia. Lo ideológico está y no es menor, se relaciona con la defensa de un estilo de vida pacífico, generoso con el necesitado, comunitario, respetuoso de las diferencias pero igualitario en esencia. La elección de la violencia sólo se propone como última instancia para defender la vida o cuando se ve irremisiblemente amenazado aquello que constituye el sustento vital para todo el grupo.
El autor
Brian Jacques -cuyo verdadero nombre es James- nació en Liverpool, Inglaterra, el 15 de junio de 1939. Creció en la zona de los muelles de Liverpool y cuando niño le interesaban las historias de aventuras, por lo que muy joven leyó a Defoe, Conan Doyle, Malory, Stevenson, Rice Burroughs, Rider Haggard. Su posterior talento para las historias de animales ya se demostró cuando -a los diez años, en el. St. John’s School- le fue asignada la tarea de redactar un cuento con personajes de este tipo, y escribió sobre un pájaro que limpiaba la boca de un cocodrilo con tanto talento que su maestra creyó que lo había copiado y lo acusó de mentiroso.
Al salir de la escuela se embarcó en la marina mercante y recurrió lugares de todo el mundo, cuando volvió a Liverpool pasó por innumerables trabajos; entre ellos camionero, cartero, boxeador y chofer de autobús.
Actualmente además de dedicarse a escribir realiza programas de radio, shows infantiles y campamento de verano para niños. Su serie de Redwall lleva ya catorce títulos, por los que ha recibido numerosos reconocimientos alrededor del mundo; ha publicado también libros álbum para los más chiquitos y dos títulos de una serie basada en la figura legendaria del Holandés Errante.
Gabriela Monzón
Extraído con leves adaptaciones de “¡Alohomora! …O de las puertas que abrió Rowling”, Trabajo Final para obtención del Postítulo de Actualización Académica en Literatura para Niños, Instituto “Almirante Guillermo Brown”, Santa Fe, 2006

1 comentario:

Lichan Lencina dijo...

Estaba aburrido en mi casa y encontré Mossflower y lo empezé a leer,despues de leerlo quedé fascinado,en internet descubrí que hay mas libros y me gustaria saber si es facil encontrar los otros libros en las bibliotecas o librerias.Muy buen blog