domingo, 4 de marzo de 2007

Funke, Cornelia. Igraín la valiente.

Cornelia Funke recrea en este libro el mundo de los cuentos de hadas, narrando las aventuras de una familia muy peculiar: la de señores del castillo de Bibernel -Sir Lamorak y la bella Melisanda-, que además de ser los dueños de este, son magos. Se incluyen -por supuesto- lugares de nombres arquetípicos: las Colinas de los Gigantes, el Bosque de los Susurros, la Montaña de las Lágrimas, entre otros. En esta novela se vislumbra también ese mundo medieval de señoríos vecinos unidos o en disputa, ya que Bibernel no está lejos del pueblo y del castillo de Rocaoscura propiedad de alguien a quien llaman “la vieja Baronesa”.
En el mismo estilo que los libros de Carson Levine, esta novela de Cornelia Funke está protagonizada por una joven: Igraín, aunque en este caso es más pequeña que las otras protagonistas puesto que tiene sólo diez años. Eso no evita que con su ingenio y coraje emprenda toda una serie de aventuras para la salvación de su castillo; puesto que sus padres Sir Lamorak y la bella Melisanda -unos magos un poco extravagantes- se han convertido por error en puercos en muy mal momento. Así es que, el malvado caballero Gilgalad el Magnífico y su ejército asedian Bibernel y la pequeña -que desea ser caballero casi tanto como la joven Meryl deseaba ser guerrera- hallará la oportunidad perfecta para erigirse en heroína. Con más motivo, puesto que ha recibido como regalo de cumpleaños una armadura mágica, en cuyo proceso de fabricación se accidentaran sus progenitores.
Igraín tiene un hermano -Alberto- que es aprendiz de mago, y a pesar de que comete unos cuantos errores, junto con ella serán los encargados de defender Bibernel. Como todos los hermanos estos también tienen sus muchas diferencias, a lo que se suma que ambos posean mascotas que no se llevan bien por naturaleza: Igraín adora a su gato Sísifo y Alberto acostumbra a amaestrar ratones.
En esta historia la magia es parte del mundo cotidiano y la trama recuerda las andanzas del rey Arturo y sus caballeros. Se presenta un castillo encantado custodiado por estatuas de leones que adquieren vida, máscaras en las murallas que devoran las flechas y balas de cañón, un foso con serpientes que Igraín alimenta y acaricia. A esto deben agregase: un gigante bonachón y soñador que regala a Igraín algunos cabellos para el hechizo que hará recuperar la forma a sus padres; unas doncellas que un hechizo ha condenado a la forma de aves; un dragón de tres cabezas que salvan de ser cazado; libros de magia que son seres pensantes con manos y piernas, los cuales tienen su propio carácter y ayudan a los magos en la realización de sus hechizos.
Los adultos son un poco tontos, tanto los buenos como los malos: Gilgalad que de Magnífico sólo tiene el apodo, Rowan Sincorazón que sólo gana en los torneos haciendo trampa, el Caballero Triste con sus exageradas lamentaciones, incluso los papás de Igraín quienes con todos sus poderes cometen un error tan ridículo como equivocar una palabra en un hechizo que los transforma en cerdos.
(Se efectuará la crítica con El mundo encantado de Ela y Dos princesas sin miedo de Gail Carson Levine)
La autora:
Cornelia Funke es alemana, ilustradora y escritora. Nació en 1958 en Dorsten, Westpphalia. Graduada en Pedagogía en Hamburg, luego de la Universidad trabajó tres años en proyectos educativos mientras terminaba un curso de ilustración de libros. Tiene más de cuarenta libros -álbumes, libros para primeros lectores y novelas- entre los que destacan El jinete del dragón y El señor de los ladrones que coparon los puestos más altos en las listas de los libros más vendidos.
Funke comenzó a ilustrar cuentos de otros autores a los dieciocho años, pero mucho antes comenzó a leer cuentos clásicos. O tal vez se los contara su padre. Y eso sumado a que en 1985 vio La Rosa Púrpura del Cairo, la decidió a sumar a los pinceles, la máquina de escribir. No tardó en conseguir sus primeros premios; menos en asimilar esa máxima establecida en la literatura para jóvenes: el autor debe buscar la complicidad de los jóvenes y no la de los adultos. Tampoco tardó el editor inglés Bary Cunningham (según parece el descubridor de J. K. R.) en comprar los derechos mundiales de parte de su obra.
Gabriela Monzón
Extraído con leves adaptaciones de “¡Alohomora! …O de las puertas que abrió Rowling”, Trabajo Final para obtención del Postítulo de Actualización Académica en Literatura para Niños, Instituto “Almirante Guillermo Brown”, Santa Fe, 2006

Carson Levine, Gail. El mundo encantado de Ela y Dos princesas sin miedo.

Ambas obras recrean el universo de los cuentos tradicionales de hadas, con un marco medieval consecuente: castillos, bosques encantados, montañas míticas. La primera sitúa la historia en el reino de Kyrria y la segunda en Bamarre, con la diferencia de que en El mundo encantado de Ela se cuentan las desventuras de uno de los personajes de la corte -la joven Ela-, y en el segundo las aventuras de las hijas del rey -las princesas de Bamarre-.
La “duplicación temporal” sólo se da en Dos princesas sin miedo, ya que en todo momento se aluden las leyendas de un héroe nacional contadas en verso, las que se actualizarán en ese presente dados los terribles acontecimientos que acaecerán en él.
Los llamados cuentos de hadas -dentro de lo maravilloso tradicional- han sido reescritos hasta la saciedad con predominio de una recreación dentro del género cuento, es decir del relato breve en prosa. Las nuevas versiones -menos o más logradas- generalmente se construyen a partir de la transformación de elementos que conforman el marco en el que se desenvuelven los personajes y las particularidades de estos mismos. Es así que el humor se produce con las diacronías y el absurdo de la mezcla de épocas.
Y es, en estos dos elementos, que las obras de Carson Levine marcan la diferencia: son novelas y si bien el humor es un aspecto fundamental, son absolutamente verosímiles y respetuosas del estilo de los viejos cuentos de hadas en la construcción de los personajes y el marco.
En el caso de El mundo encantado de Ela, se cuentan los avatares de la joven Estela, hija de Sir Peter de Frell, un noble de la corte del rey Jerrold, quien se ha visto maldecida por un don muy particular: el de la obediencia, que el hada Lucinda considerara oportuno otorgarle. Estela -o Ela como ella desea que la llamen- aborrece el don que pesa sobre ella y hace todo lo posible por ser rebelde por el sólo gusto de romper con este, aún provocándose un importante daño que es la consecuencia de no obedecer. Sólo al final de la historia se percibe que la joven es una versión muy ingeniosamente recreada de Cenicienta.
Los otros adolescentes de la historia son el príncipe Charmont, que obviamente se transformará en el objeto de afecto, Areida -la única amiga que Ela hace en la escuela de señoritas en donde la recluyen-, y las jóvenes hermanastras Hattie y Olive, hijas de Madame Olga -nueva esposa de Sir Peter-. La particularidad que une a Ela, Charmont y Areida es la de poseer humor, naturalidad y deseos de aventura, así como escaso respeto a las formalidades. Hattie y Olive son egoístas, estúpidas, ambiciosas, manipuladoras, interesadas por la apariencias, el lujo y los contactos adecuados en la sociedad; dignas hijas de su madre. Sir Peter y otros adultos de la historia son un poco tontos e incompetentes, quizá la única que posee cierto equilibrio es Mandy -cocinera y encubierta hada madrina de Ela- aunque es bastante mandona; también hay personajes malvados o autoritarios como Madam Olga, el hada Lucinda o las profesoras de la escuela de señoritas.
Los personajes sobrenaturales que aparecen además de las hadas, enmarcan en la tradición mitológica anglosajona, germánica, escandinava e incluso griega. Aparecen gnomos, ogros, elfos, gigantes, y cada uno de ellos tiene ciertas particularidades y habilidades que lo caracterizan como pueblo, entre ellas el idioma que Ela -dada su facilidad para las lenguas- aprende rápidamente. En un nivel distinto al que llaman el de los seres no inteligentes se hallan: dragones, centauros, unicornios, grifos, hidras.
En el caso de Dos princesas sin miedo aunque no se realice una reescritura específica de un cuento de hadas, hay elementos comunes a muchos de ellos. En este caso las protagonistas son dos adolescentes princesas de reino de Bamarre. Una de ellas -Meryl- sueña con ser guerrera al estilo de Drualdo, el héroe legendario del reino. La otra -Adelina o Addie-, es tímida, soñadora y miedosa. Cuando la Fiebre Gris que está asolando Bamarre llega al castillo y su amada hermana Meryl enferma, Addie vencerá su cobardía y saldrá en busca de la cura. El afecto por ella la hará capaz de engañar y vencer a grifos, espectros, ogros y hasta a un dragón. En todo esto contará con la ayuda de otro adolescente -Rhys- quien en realidad aparenta diecisiete años pero tiene setenta y ocho, puesto que todo brujo vive mucho más tiempo que los humanos. Este joven -objeto del amor de Addie, a quien corresponde- le obsequiará objetos muy útiles en su búsqueda y la ayudará en gran parte de la aventura De igual manera que en la otra novela de Carson Levine, los adultos son más lentos para reaccionar que los adolescentes, más tradicionales y cobardes. Como propia de esta historia aparece la públicamente conocida cobardía de los habitantes de Bamarre y la burocracia y la falta de decisión del rey padre. Los jóvenes son valientes -incluso cuando se sienten aterrados-, decididos, ingeniosos y capaces de afrontar peligros mortales por los que quieren, y esto tendrá su recompensa.
Los personajes sobrenaturales son del estilo de los ya mencionados en relación con El mundo encantado de Ela: hadas, dragones, grifos, gigantes y una nueva variedad: espectros que imitan la forma de alguien conocido; pero en este caso tienen en general más participación e incluso tendrán gran influencia en el mundo de los humanos.
(Se efectuará la crítica conjuntamente con Igraín la valiente de Cornelia Funke)
La autora:
Gail Carson Levine creció en Nueva York, y ha escrito toda su vida, aunque en el secundario no quería ser escritora sino que deseaba actuar o pintar como su hermana mayor, varios poemas suyos fueron publicados en una antología escolar.
Su primer libro para niños Ella Enchanted (El Mundo Encantado de Ela) recibió en 1998 el Newbery Honor Book. Ha explorado otros géneros como la ficción histórica, y The Two Princesses of Bamarre (Dos princesas sin miedo) fue elegido como Mejor Libro para Jóvenes Adultos, lleva escritos varios títulos de una serie a la que ha denominado Cuentos de Princesas (The Princess Test, The Fairy's Mistake, Princess Sonora and the Long Sleep, Cinderellis and the Glass Hill, For Biddle's Sake y The Fairy's Return, todos sin traducción). Ella y su esposo -David- viven en una vieja granja de doscientos años en el Valle del río Hudson.
Gabriela Monzón
Extraído con leves adaptaciones de “¡Alohomora! …O de las puertas que abrió Rowling”, Trabajo Final para obtención del Postítulo de Actualización Académica en Literatura para Niños, Instituto “Almirante Guillermo Brown”, Santa Fe, 2006

¿Cómo hacemos los adultos para elegir un libro?

Las listas que aparecen a continuación son respuestas ofrecidas por docentes ante la pregunta: ¿Cómo hacemos los adultos para elegir un libro? Las mismas suponen aspectos que “los grandes” tenemos en cuenta a la hora de elegir qué leer.
Me pregunto: cuándo ejercemos de mediadores entre los niños o adolescentes y los libros… ¿les permitimos desarrollar estas estrategias?, ¿les ofrecemos posibilidades para que las aprendan, las pongan a funcionar, las descubran?, ¿tenemos siquiera en cuenta de que a elegir se aprende y el gusto lector se forma?
  • Los adultos elegimos un libro…

Por sus características…

Por la tapa.
Por una frase del libro o la contratapa.
Por el título.
A partir de que nos atrae la trama del libro.
Cuando nos intriga la historia.
Cuando al hojearlo descubrimos que no podemos dejar de leerlo, nos atrapan sus descripciones.
Por sus géneros o temas…
Porque nos gusta cierto tipo de novelas, las leyendas, los cuentos, cierto género como el terror, la ciencia ficción.
Cuando nos interesan sus temas (la magia, los mitos) o sus personajes.
A partir de nuestro gusto por conocer la vida de las personas.
Por la idea de que, por ejemplo, desmitifiquen los próceres (literatura histórica).
Por el autor …
A partir de que conocemos el autor.
Por la forma de contar de cierto escritor.
Porque conocíamos otras obras.
Por nuestros sentimientos…
Porque nos gustaría ser el personaje.
Porque ya lo leímos y nos trae recuerdos.
Según el estado de ánimo.
Al azar.
Por el “mensaje” que nos deja.
Por otros lectores, la crítica, la propaganda, otras producciones…
Al conocer previamente las películas que se han hecho sobre obras de cierto autor.
A raíz del comentario en un folleto.
Cuando conociendo las críticas consideramos a un libro materia pendiente.
Porque el diseño de la propaganda nos sedujo.
Cuando nos recomiendan amigos o allegados.
Porque es un libro conocido pero no lo habíamos leído.

Interesantes opiniones ...¿no?

Mi deuda con Graciela Montes...

Si hay una autora a quien le debo inspiración, guía, auxilio y estímulo, en esto que es el andar entre los libros, los chicos y los grandes, esa es Graciela Montes. Ella ni siquiera ha de saber que en 1995 fui una de las emocionadas escuchas de su ponencia “La frontera indómita” en el Primer Congreso de Didáctica de la Lengua y la Literatura en La Plata -provincia de Buenos Aires-; tampoco ha de saber que ese momento cambió mi vida en la docencia, y menos aún que atesoro con profundo afecto la copia de su escrito con su firma, la que gentilmente nos permitió reproducir (pasaría el tiempo aún hasta que se convirtiera en libro). Creo fervientemente que hay encuentros cruciales y en esos momentos decubrimos a aquellos que serán nuestros maestros aunque no volvamos a hablar con ellos, y esas situaciones cambian rumbos en nuestros aprendizajes marcándonos de forma indeleble. A continuación les ofrezco un fragmento que había de iluminar los vaivenes de la enseñanza de la literatura y me daría arrestos para emprender los más audaces proyectos…
“Hay por supuesto muchas formas de ver esta cuestión, y muchos atajos y coartadas para otorgarle o quitarle sentido a lo que uno hace. Pero, a mi modo de ver, no hay vuelta que darle, enseñar literatura no puede significar otra cosa que educar en la literatura, que ayudar a que la literatura ingrese en la experiencia de los alumnos, en su hacer, lo que supone, por supuesto, reingresarla en el propio. Educar en la literatura es un asunto de tránsito y ensanchamiento de fronteras. Y un asunto vital, en el que necesariamente están implicados los maestros y profesores, aunque no sólo ellos. Claro que es muy difícil ayudar a ensanchar la frontera de otros cuando la propia está encogida, apelmazada. Es casi imposible hacer que la cultura se convierta para otros en experiencia cuando para uno sólo es un dato del mundo exterior, un trámite; por ejemplo el requerimiento de un programa. Y es difícil poner las energías en la construcción de las fronteras cuando se carece de la confianza mínima en el mundo exterior, [...] o cuando todo es tan hostil que cualquier esfuerzo constructor parece perder sentido. Sin embargo, si nos ocupamos de cultura nuestro oficio es ese, es eso lo que nos compete. Si ya no nos interesa nuestro oficio, si hemos decidido reemplazar toda reflexión sobre él por comentarios difusos acerca de las noticias aparecidas en los diarios, será porque ya hemos entregado una zona considerable de nuestra frontera.”
MONTES, Graciela. La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético. México DF, Fondo de Cultura Económica, 1999.

sábado, 3 de marzo de 2007

Cómo hacer que sus chicos... y 40 maneras de...

A continuación les presento dos actividades divertidas y reveladoras que he realizado con docentes de distintos niveles en diversos Cursos de capacitación, por ejemplo en el Taller de Reflexión sobre la Literatura Infantil y Juvenil “Ensanchando fronteras” o en el curso “Los docentes, futuros docentes y bibliotecarios como adultos lectores y mediadores de lectura” desarrollado en el marco del Plan Provincial del Lectura.

En ambos casos se les ofrecen las listas de ideas con títulos incompletos para ser imaginados y redactados por ellos, del siguiente modo:

  • CÓMO HACER QUE SUS CHICOS ............................. LA LECTURA DE LITERATURA

  • 40 MANERAS DE ........................... LA LECTURA LITERARIA

Estas son las interesantes y sugerentes propuestas obtenidas.

CÓMO HACER QUE SUS CHICOS...
odien / rechacen/ no quieran / no les interese / detesten / aborrezcan/ repudien/ desaprovechen / sufran / critiquen / huyan de /escapen de /manifiesten desinterés por/ salgan corriendo con / pierdan el interés con / se duerman con...
...LA LECTURA DE LITERATURA
  • Elija textos literarios que contribuyan a desarrollar contenidos programáticos.
  • Utilice textos que promuevan valores morales y estéticos.
  • Seleccione sólo autores de prestigio.
  • Controle que sus alumnos no manipulen los libros con mucha libertad para que no los arruinen.
  • No pierda ocasión para que los chicos disfruten los libros que usted eligió.
  • Exija un absoluto silencio en los momentos en que usted lea para el grupo.
  • Promueva la ubicación correcta del cuerpo en las secciones de lectura.
  • Haga de la lectura de literatura en voz alta, una posibilidad para ejercitar la dicción.
  • Cambie de lectores (en los cursos en que ya puede hacerse) en forma rotativa y sorpresiva para asegurarse que los chicos atiendan y comprendan lo que leen.
  • Aproveche -con los niños que ya están en condiciones de hacerlo- los textos literarios para aprender letras, clases de palabras cuestiones oracionales, buscar en el diccionario, etc.
  • No permita que cada alumno interprete los textos literarios a su antojo.
  • Asegúrese que hayan comprendido lo leído preguntando exhaustivamente.
  • Use las fechas patrias para leer, memorizar y trabajar cuentitos, poemas y obritas de teatro alusivos.
  • No deje pasar la oportunidad para que sus alumnos, desde muy chiquitos, ejerciten el resumen de capítulos, o textos completos.

40 MANERAS DE...
aprovechar / trabajar/ interesarse por/ disfrutar / transferir/ crear y recrear / hacer placentera / hacer atractiva / imaginar/ involucrarse con / vivir la creatividad / comprender / adorar / hacer arte con / despertar / querer / desear / sentirse libre con / aceptar / compartir / profundizar
...LA LECTURA LITERARIA
1 Leer en voz alta las partes del libro que más te emocionaron.
2 Escribir una carta a uno de los personajes.
3 Hacer un mapa con los sitios donde transcurre la historia.
4 Consultar en la biblioteca y diseñar un vestido para tu personaje favorito de acuerdo con la época.
5 Inventar otro final para la historia.
6 Decorar el aula con dibujos sobre la historia o los personajes del libro.
7 Describir lo que te gustó o disgustó de los personajes.
8 Comparar el libro con otro similar que hayas leído.
9 Hacer un móvil para ilustrar el libro.
10 Montar una función de títeres basada en el libro.
11 Hacer un acróstico con cada uno de los nombres de los personajes.
12 Preparar una entrevista con el autor.
13 Inventar una carrera de observación basada en el libro.
14 Escribir una canción que exprese tu reacción al libro.
15 Variar el diálogo de alguna de las escenas.
16 Escribir una página de un diario simulando ser uno de los personajes.
17 Escribir titulares de prensa sobre los sucesos del libro.
18 Asumir el papel de jurado de un concurso y tratar de convencer a los demás miembros del jurado de que el libro debe ganar.
19 Ilustrar parte del libro en forma de tira cómica.
20 Imaginar qué aprendería un habitante de otro planeta sobre la Tierra, si leyera el libro.
21 Escribir una carta a un amigo contándole sobre el libro.
22 Diseñar una carátula basada en el libro.
23 Hacer un dramatizado de una parte del libro y tratar de que los demás adivinen.
24 Contar qué hubieras hecho en el caso de encontrarte en la situación de alguno de los personajes.
25 Inventar una conversación entre dos personajes de la historia.
26 Hacer una reseña del libro para promocionarlo en una revista.
27 Hacer de locutor de radio, entrevistando a personajes del libro.
28 Hacer un crucigrama utilizando nombres de personajes, lugares, objetos y palabras clave del libro.
29 Hacer una cartelera sobre el libro para promocionarlo en la biblioteca del colegio.
30 Hacer una exposición con objetos que sean mencionados en el libro: artesanías, cometas, objetos personales, etc.
31 Conseguir un poema que tenga que ver con algo del libro. Explicar por qué.
32 Crear un juego de palabras basado en el libro.
33 Hacer un listado de eventos del libro para que los ordenen cronológicamente.
34 Suponer que se va a hacer una estatua del personaje que más te gustó. ¿En qué lugar de la ciudad la colocaría? ¿Por qué?
35 Hacer una sopa de letras con nombres de personajes o palabras significativas del libro.
36 Hacer un juicio en el que haya acusadores y defensores de los personajes del libro.
37 Diseñar un afiche para promocionar el libro en la calle.
38 Preparar un artículo de prensa sobre las actividades de los personajes.
39 Imaginar al personaje principal viviendo en tu ciudad: ¿dónde viviría?; ¿qué haría?
40 Simular ser un vendedor
(Lista elaborada -con leves variaciones- sobre la que presenta el material editado en 1996 por el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación Argentina: Fuentes para la transformación curricular. Lengua)

Club de Jóvenes Lectores de María Grande

El Club de Jóvenes Lectores de la ciudad de María Grande -Entre Ríos- del que participaron niños y jóvenes entre 7 y 18 años, inició sus actividades en diciembre de 2002 y continuó hasta el primer semestre de 2005. Fue una iniciativa independiente a través de la que quise crear un espacio no escolarizado en el cual promover el contacto y disfrute de la lectura. Como suele suceder con las proyectos personales, no enmarcados en un sistema que los sostenga, suelen sobrevivir a duras penas y a fuerza de voluntad y empeño. Es así que la vida del Club fue breve, aunque en tanto existió me dio la oportunidad de compartir -con un grupo de adolescentes y niños maravilosos- momentos memorables y que anidan cálidamente en mi corazón: reímos y nos emocionamos; leímos juntos; exploramos, criticamos e intercambiamos libros; creamos y jugamos. Entre nuestros logros se cuentan la edición manual de dos boletines a los cuales ambiciosamente denominamos: Libromanía Revista del Club de Jóvenes Lectores, dichas publicaciones vieron la luz en septiembre/octubre 2003 y junio/julio de 2004. A pesar de lo solitario que a veces puede sentirse esta vocación de formar lectores, de contagiar la pasión por la lectura, mucha gente fue la que nos apoyó de una u otra forma, incluso un aspecto vital para poder realizar las mencionadas producciones fue la colaboración de comercios, profesionales y entidades que hicieron de auspiciantes.

Nuestra última presentación oficial fue en la V Feria del Libro del Instituto “María Grande” en junio de 2004.

Editorial de Libromanía N° 1:
“A la literatura, como a todo arte, se llega por amor, por placer, por juego, por cualquier vía menos por la imposición, la censura, la calificación castradora o el miedo”
No estamos “en contra de”, sino “a favor de”… De la lectura, de la imaginación, de la creación, de las palabras; y también creemos que hay distintos caminos de acercarse a ellas. Hay un montón de maneras de llegar a los libros y a la lectura, no hay una sola; pero seguro que no es a través de la imposición, de la obligación, de la censura, del castigo. A la lectura se llega solamente si descubrimos que en ella hay algo que nos reconforta, que nos seduce, que nos hace soñar, que nos atrapa y nos apasiona: mundos imaginarios, personajes insospechados, hechos pequeños, actos heroicos, palabras musicales, sentimientos valiosos, aventuras, sorpresas, gente como uno y otra desconocida…

A veces, las ficciones -es decir, los mundos imaginarios que se ocultan en los libros-, se entrecruzan, se entrelazan con otros mundos que conocemos por otra vía y que nos encantan: los de las películas que vemos, de los dibujitos, de los videojuegos, de las canciones. Y, sin querer, llegamos a los libros, a leer aquello que nos convoca, que nos atrapa, porque alguien nos permitió abrir puertas, encontrar otros caminos, inaugurar nuevos puentes…

Es mentira que no se lea por culpa de la tele, o de la computadora, o de los videojuegos, o de las múltiples actividades… Se puede leer y disfrutar de todo eso también. No tiene por qué existir la oposición: o una cosa o la otra.

Suele pasar que dedicamos más tiempo a una actividad que conocemos, y si nadie nos ha contagiado la magia de la lectura es un poco difícil que la descubramos solos, y si cuando nos acercamos a los libros la experiencia fue frustrante, angustiosa, cansadora, aburrida, obligada, …pocas ganas de volver a intentarlo deben habernos quedado.

Ojalá que todos pudiesen contar: “Con el triciclo se lastimó la pierna. Con la bici, se cortó la cara. Y con un libro, se abrió la cabeza” (Agencia Capurro y Asociados)

viernes, 2 de marzo de 2007

Para pensar ...en este inicio de clases (Argentina):

“[…] En el transcurso de sus clases, un docente experto (*):
  • Se asegura una y otra vez de que los alumnos hayan comprendido, no sólo con preguntas obvias, sino a través del planteo de nuevas situaciones para analizar. Es decir que sus preguntas son efectivas, posee la habilidad para desafiar el conocimiento de sus alumnos con buenos interrogantes.
  • Reacciona constructivamente a los malentendidos de los alumnos, es decir que ofrece un andamiaje importantísimo, estímulo y reacciones positivas a las respuestas incorrectas y erróneas de los alumnos.
  • Posee conocimiento acerca del aprendizaje previo de sus alumnos.
  • Responde siempre.
  • Sus conocimientos se caracterizan por la integración.
  • Da ejemplos de la vida cotidiana.
  • Habla claro, despacio.
  • Establece una relación cálida, agradable. […]"
Fragmento de la tesis “ESCRITORES QUE APRENDEN LEYENDO. Una experiencia didáctica de lectura y escritura de historias de terror”, presentada por la Prof. Gabriela Monzón para la obtención del título de Licenciada en Lenguas Modernas y Literatura. Paraná, 2002.
Nota: (*) ROPO, Eero. “Diferencias en la enseñanza de docentes de inglés: expertos y principiantes”, en Procesos de Enseñanza y aprendizaje de M. Carretero, (comp.) Buenos Aires, Aique, 1998.