lunes, 20 de julio de 2009

Vínculos

La ciencia-ficción fue uno de mis descubrimientos literarios de la infancia, pues no sólo incursioné en el maravilloso mundo de aventura de Salgari, Stevenson, Dumas, y tantos otros; sino que uno de los primeros autores del que leí impenitente una novela tras otra fue Julio Verne.

Si bien sus relatos de anticipación constituyen una primera e incipiente ciencia ficción, más tarde me involucré en la lectura de muchos otros escritores -entre ellos los clásicos del género-, y hasta llegué en mis primeros días de docencia (con fin de promover lecturas variadas) a crear una antología de cuentos de diversos géneros, entre los que estaba la ciencia ficción.

Y si hay una cosa que me apasiona son los vínculos, los itinerarios, los hallazgos de relaciones, de lazos, de similitudes… por una de esas cosas extrañas que tiene mi cabeza lectora algunas de esas historias se me vinieron a la cabeza cuando me reencontré con la sci-fi en las novelas de Stephenie Meyer y Scott Westerfeld.

Tres relatos de muy distintos orígenes: una reconocida escritora argentina, un autor norteamericano clásico de la c-f, y un joven escritor desconocido que ganara el concurso de una editorial que publicara este en una antología. Sin embargo, no pude menos que desear leerlos nuevamente: Las ondas, de Silvina Ocampo; Humano es, de Philip K. Dick y Robot-masa, de Sebastián Szabó.

Ahora bien ¿qué tienen en común?, ¿qué los relaciona?, ¿qué mitos de la ciencia ficción representan?

Más allá de la identidad de cada uno, los lazos están a la vista, cada uno de ellos transcurre en un supuesto futuro, en el que un descubrimiento científico ha cambiado la humanidad:

-en Las ondas se ha descubierto que cada persona posee ondas que la identifican y si se establecen sectores que dividan a la población de acuerdo con ellas se evitan la violencia y los conflictos;

-en Humano es los terrícolas han logrado ya los viajes interestelares y en uno de ellos llegan a Rexor IV en el que los habitantes originales casi extintos invaden los cuerpos de los visitantes para sobrevivir y dejan el “contenido original” en suspensión en su planeta mientras adoptan la vida del humano en cuestión;

-en Robot-masa la humanidad ha ido cambiado paulatinamente sus cuerpos por una imitación mecánica que sólo mantiene el cerebro original.

Los conflictos se plantean en cada uno de ellos en relación a una historia de amor:

-en Las ondas quien narra, una mujer, ha sido separada de su amado quien fue enviado a trabajar en los yacimientos minerales de la Luna, pues se descubrió que con este habían fraguado documentos falsos que les adjudicaban en mismo “tren de ondas”, ella ha vivido aislada y está a punto de someterse a una operación ilegal y poco segura para cambiarse de grupo de ondas así poder reencontrarse con él.

-en Humano es una joven que padece el maltrato de un esposo frío, permanentemente ocupado, cruel, y decide separarse de este cuando regrese de su viaje de trabajo a Rexor IV, pero cuando este vuelve es otra persona aún cuando físicamente es idéntico a su esposo, es dulce, amable, generoso, tierno. Ella aconsejada por su hermano, debe decidir si denunciarlo para que vaporicen el contenido actual y regresen el antiguo, o no.

-en Robot-masa una pareja de enamorados ha jurado no separarse nunca ni cambiar sus cuerpos por un sucedáneo mecánico, sin embargo cuando ya quedan muy pocos humanos sin transformar que son discriminados por su apariencia, ella se hace la operación y va en busca de su amado que en principio huye pues no sabe cómo enfrentar la terrible verdad.

Tanto en estos cuentos como en las novelas Traición de Scott Westerfeld y La huésped de Stephenie Meyer se abordan una serie de ejes en común que tienen que ver con cuestiones siempre presentes y siempre polémicas en la historia de la humanidad, pero además que se vinculan con decisiones éticas que se imponen al hacer científico.

1-El que unos pocos decidan por todos: es una constante en todos estos relatos, ya que hay una corporación de algún tipo que ha decidido que todos los humanos deben ser operados para ser perfectos o habitados por un alma extraterrestre, y así también aceptar el tipo de onda que se posee e ir a vivir en el gueto correspondiente, extirpar al ente invasor de Rexor IV aún destruyendo el anfitrión humano, modificar el cuerpo robotizándolo.

2-Esa minoría determina lo que es bueno y lo que es malo, lo que es mejor y peor, lo que es legal y lo que no, lo que ocasiona la imposibilidad de elegir, de decidir autónomamente: probablemente lo que más se teme es la pérdida de la libertad, la imposibilidad de gobernar sobre las decisiones personales aun eradas o equivocadas, pero propias. Así es como los humanos de La huésped no optan por ser habitados por un ente biológico parásito, ni los jóvenes de Feópolis eligen si desean o no operarse a los 16 años, incluso se elimina la posibilidad de pensar la elección por medio de una justificación científica. Los personajes de esos relatos padecen de la misma limitación: ser obligados a llevar a la vista en el documento la clasificación de onda y por tanto no interactuar con quien difiere, denunciar a quien pueda ser portador de una entidad extraña que debe ser eliminada sin cuestionamiento, transformar el cuerpo en robot pues de lo contrario se hará imposible la existencia por la presión que se ejercerá sobre los rebeldes.

3-Lo diferente como peligroso / la masificación / la clasificación: estos ejes atraviesan todas las historias, se hace impensable para el humano la posibilidad de que otro posea un alma extraterrestre y sea una “buena persona” así como se hace increíble para un cuerpo habitado por un alma que los humanos no vean la ventaja de esto; se hace inconcebible para un imperfecto que alguien no desee la perfección, y quienes ya han sido operados ven al imperfecto como una anormalidad; si se posee cierto tipo de onda no puede interactuarse con quien posea uno distinto; si en un cuerpo humano se introduce un ente de Rexor IV es automáticamente peligroso; la sociedad ve mal y discrimina a quien no se somete a ser robot. Hay un intento de eliminar las diferencias como un modo de crear armonía, ausencia de violencia, pero esta está latente pues lo distinto se ve como una amenaza.

4- Resistencia /persecución / castigo / destrucción: es interesante notar cómo en todos los casos se generan dos polos, quienes constituyen la resistencia, es decir quienes no aceptan la imposición de cierto tipo de vida y en ocasiones deben vivir aislados, escondidos, protegiéndose de la persecución; así como otros que son los encargados de mantener el orden, de atrapar a los díscolos, de castigar, de penalizar, quienes a su vez nos suelen encarnar la supuesta armonía de la masa pues actúan del modo violento que tanto critican y desean desterrar, justificando sus actos “para mantener el bien común” pero ocultándolos al resto de la sociedad. Estos grupos son: Agentes de Circunstancias Especiales en Traición; buscadores en La huésped; Ministerio de Salud y Estado en Las ondas, agentes de Seguridad Federal en Humano es y robots dependientes del Rectorado en Robot-masa.

5-Y como centro de todo, se erige un eje transversal, pues en resumen en todas estas historias se pone en cuestión qué es ser humano, quienes ejercen el poder pretenden desterrar la voluntad, la diferencia, la decisión personal y hasta las pasiones, pues consideran que estas engendran violencia, odio, discriminación; sin embargo quienes se resisten a la dominación reclaman como propia de la humanidad precisamente la posibilidad de elegir, pero también de amar y de odiar, de pensar y de crear.

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Si desean leer los cuentos sobre los que estuve reflexionando sólo tiene que seguir los vínculos:

Las ondas, de Silvina Ocampo

“¿Sólo creerás en las calumnias? ¡Hasta cuándo! Qué feliz era la época en que bastaba que dos personas se amaran o sintieran simpatía la una por la otra, para que les fuera permitido convivir, o simplemente, frecuentarse. La luna era un misterioso satélite lejano como América antes de Cristóbal Colón […]”

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Humano es, de Philip K. Dick

Los ojos azules de Jill Herrick se llenaron de lágrimas. Miró a su marido con indecible horror.

—Eres... ¡Eres horrible! —aulló.

Lester Herrick continuó trabajando, disponiendo notas y gráficas en montones precisos.

—Horrible es un juicio de valor —afirmó—. No contiene informa­ción objetiva. —Envió un informe grabado sobre la vida parasitaria de Centauro mediante la computadora de su escritorio—. Una simple opinión. La expresión de una emoción, nada más.

Jill se dirigió con pasos vacilantes hacia la cocina.[…]”

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Robot-masa, de Sebastián Szabó

“Somos unos pocos los que conservamos nuestro aspecto humano. Los que somos de carne y hueso. Todos los demás se plegaron a la moda, todos son de metal. Todos son robots-humanos.[…]”

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1 comentario:

Kathy... dijo...

Me encanto esta entrada!!!...chica...eres muy buena en lo que haces!!! te felicito!!