miércoles, 8 de octubre de 2008

¡Por fin!... ¡Tengo "Amanecer "de Stephenie Meyer! (en español)

Para mi absoluta felicidad, hoy, 8 de octubre de 2008, simultáneamente con el lanzamiento mundial, "Amanecer" de Stephenie Meyer llegó a mi pequeña ciudad. Y mi esposo (conocedor de mi total fanatismo meyeriano), me obsequió el libro. No estoy: fui a encontrarme con Edward.

lunes, 6 de octubre de 2008

Una Rima de Bécquer que parece palabras de Edward Cullen

XXVII

Despierta, tiemblo al mirarte;

dormida, me atrevo a verte;

por eso, alma de mi alma,

yo velo mientras tú duermes.

Despierta, ríes, y al reír tus labios

inquietos me parecen

relámpagos de grana que serpean

sobre un cielo de nieve.

Dormida, los extremos de tu boca

pliega sonrisa leve,

suave como el rastro luminoso

que deja un sol que muere.

¡Duerme!

Despierta, miras y al mirar tus ojos

húmedos resplandecen

como la onda azul en cuya cresta

chispeando el sol hiere.

Al través de tus párpados, dormida,

tranquilo fulgor vierten,

cual derrama de luz, templado rayo,

lámpara transparente.

¡Duerme!

Despierta, hablas y al hablar vibrantes

tus palabras parecen

lluvia de perlas que en dorada copa

se derrama a torrentes.

Dormida, en el murmullo de tu aliento

acompasado y tenue,

escucho yo un poema que mi alma

enamorada entiende.

¡Duerme!

Sobre el corazón la mano

me he puesto porque no suene

su latido y de la noche

turbe la calma solemne.

De tu balcón las persianas

cerré ya porque no entre

el resplandor enojoso

de la aurora y te despierte.

¡Duerme!

Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas
Me pregunto... ¿no podrían ser dichas estas palabras por Edward Cullen si tan sólo su corazón latiera? Misterios de la más romántica literatura del siglo XIX, la de Bécquer, que parece haber escrito las palabras del más romántico de nuestros personajes favoritos de la Literatura Juvenil actual.

domingo, 31 de agosto de 2008

Laura Gallego García. Memorias de Idhún I: La Resistencia. Memorias de Idhún II: La Tríada. Memorias de Idhún III: Panteón.

La trilogía de esta joven escritora española constituye uno de los más extensos mundos narrativos en los que me he sumergido en los últimos tiempos, y dada la enorme cantidad de páginas que la conforman, una podría pensar que en algún momento podría llegar a aburrirse… Nunca sucede eso.

La creación de Gallego es una maravillosa y compleja historia de amor, odio, venganza, lucha entre razas, guerra entre dioses, y una búsqueda de un bien que cada uno percibe de un modo diferente. Constituye una genial saga de género épico fantástico, escrita con tono ameno que se va afirmando paulatinamente desde un inicio un tanto titubeante hasta transformarse en una trama adictiva para ser devorada sin pausa.

Debo reconocer que me asombró un poco descubrir en el universo virtual la pasión que había despertado en tantos lectores juveniles -y no tanto-, lo que -humildemente- creía excepcional y casi privativo de Rowling o Meyer. Pues me retracto, y me uno además a quienes aman estos libros, porque yo también me enamoré de ellos y he iniciado itinerarios de contagio.

Lloré, reí, me enternecí, temí y me enojé, e incluso quedé francamente agotada por momentos. Eso resume una gama de sentimientos y estados de ánimos por los que el lector pasa sin tregua.

No me explayaré en los hechos de la historia ya que abundan sitios en los que se revelan los mismos, y si bien se llegan a vislumbrar las múltiples fuentes del género y de la mitología en las que abrevó la escritora para crearla, no deja de resultar original, única, apasionante e interesantísima.

Un mundo -Idhún- invadido por los sheks, serpientes aladas convocadas por el maligno Nigromante Ashran, el exterminio de los unicornios y los dragones que se produce a la par, la huida y persecución de los magos; y en este contexto, una niña y un adolescente terrestres que son mucho más de lo que parecen; un príncipe y un joven hechicero que constituyen en el principio toda la Resistencia, quienes buscan denodadamente al último unicornio y al último dragón enviados a nuestro planeta para ser salvados; un adolescente medio humano medio serpiente que -aún siendo un asesino frío y calculador- se enamorará de aquella a la que debe destruir. Y ese será el inicio del cumplimiento de la profecía que los dioses hicieron, más no el final de sus contiendas en las que los seres “inferiores” -humanos, feéricos, celestes, yan, bárbaros, serpientes, dragones, unicornios, y tantos otros- son sólo sus peones descartables y sin importancia, son sólo “el parpadeo de una estrella” en el tiempo infinito del que ellos están hechos.

Vale la pena visitar la web de la escritora, y por supuesto internarse en los otros universos fantásticos que ha creado para nosotros, cosa que decido hacer ineludiblemente…

Gracias Marina (“Miniwina” quien luego cambió su seudónimo y lo olvidé), pues con tu amor idhunita despertaste mi curiosidad hasta contagiarme…

Sobre la autora: (Transcripción textual de su web http://www.lauragallego.com/noticias.htm)

Nombre completo: Laura Gallego García.

Fecha de nacimiento: 11 de Octubre de 1977. Tengo 30 años.

[…]Lugar de nacimiento: Quart de Poblet (Valencia)

Empecé a escribir…

...a los 11 años. Mi amiga Miriam y yo decidimos escribir un libro de fantasía. Se llamaba Zodiaccía, un mundo diferente, y trataba de una niña que viajaba a una isla mágica donde todo tenía que ver con los horóscopos. Tardamos tres años en acabarlo y salió una cosa muy larga, de casi trescientas páginas. Ese libro nunca se publicó, pero yo ya sabía que quería ser escritora.

Empecé a publicar…

...a los 21 años. Después de acabar la Secundaria entré en la Universidad de Valencia, a estudiar Filología Hispánica para ser, en un futuro, profesora de literatura. Seguía escribiendo, pero no publicaba nada. Hasta que escribí Finis Mundi, que fue el primer libro que publiqué. Era el libro número 14 que escribía y no había publicado nada antes, así que no tenía ninguna esperanza cuando lo envié al Premio Barco de Vapor (hacía ya varios años que participaba, pero no había suerte)… ¡y resultó que gané el Premio!

¿Qué hago ahora? Aparte de escribir.... muuuchas cosas:

-Acabé la carrera y ahora estoy haciendo el doctorado, trabajando en mi tesis sobre el libro de caballerías Belianís de Grecia, de Jerónimo Fernández, publicado en 1579. Aunque con toda la fiebre idhunita he tenido que dejar la tesis aparcada durante un tiempo, pero espero poder retomarla pronto.

-Sigo escribiendo libros. De momento ya van dieciséis novelas y cinco cuentos publicados, y un libro más que está en camino. […]”

domingo, 24 de agosto de 2008

Algunos me devuelven la sonrisa...

Hace unos días una colega me comentaba sobre la intención de algunos alumnos del Profesorado de cambiar de institución pues en otra supuestamente las cosas eran más fáciles, y no fue necesario corroborar que mi materia era precisamente uno de los motivos de su interés por migrar hacia aguas menos turbulentas.

No es necesario aclarar que no me cayó bien la cuestión, me enojé mucho y estuve despotricando duro y parejo por un buen tiempo. Y por supuesto que dije que para mediocridad… bastaba y sobraba con la que ya había circulando por la docencia, que si se quería ir a engrosar la fila de ignorancia generalizada, agradecía que no esperasen que yo colaborase en ello, sin duda al alejarse me estaban ahorrando un conflicto.

Hasta que empecé a pensar con seriedad en que no es extraño que los jóvenes y no tan jóvenes elijan todo aquello que no les suponga esfuerzo, ni empeño, ni trabajo, ni siquiera un mínimo de dedicación.

En los últimos tiempos, la docencia no es ejemplo de nada.

Cuando uno debiera esperar de esta profesión personas que contraen un compromiso de por vida con otras personas a las que ayudan a formarse, con las que pretenden colaborar en la construcción de saberes, de valores, de conocimientos, es frecuente ver qué equivocadas son las generalizaciones.

La docencia suele ser una carrera corta, no muy dificultosa, de fácil acceso al mundo laboral, con un mínimo de estabilidad (aun cuando al principio se cambia frecuentemente de lugar de trabajo se consigue dónde ubicarse sucesivamente una vez ingresado en el sistema), y estas virtudes opacan dos defectos que suelen caracterizarla: poca remuneración y cuestionamiento social. Y aunque lo primero parece ser una generalidad en más de un país, una triste constante; para lo segundo prontamente se desarrolla una estrategia de autodefensa muy similar a la piel de dinosaurio…

No se confundan: amo esta profesión, la elegí y volvería a hacerlo, ejerzo en ella con vocación y el máximo de responsabilidad que me sea posible dar. Pero quizá por eso mismo no deja de causarme desilusión, de angustiarme, de preocuparme la dejadez, la ignorancia, la desinformación, la poca formación, el escaso respeto por el saber, el poco respeto/interés genuino/ por el otro/sujeto que aprende -niño, adolescente, adulto-… que suelen aliarse a la tarea educativa.

Temor a la autocrítica, a la opinión ajena, a evaluarse/ser evaluados, soberbia supina del que se cree más y dueño del saber aún en estos tiempos, imposibilidad de dudar, de evolucionar, de crecer…

Aunque siempre existen pequeños milagros, y son aquellos que se animan, que se juegan, que saben que hay que seguir aprendiendo, que no se desaniman y son capaces de aceptar la exigencia y los desafíos, esos que no se amilanan y recursan más de una vez una materia, esos que se presentan a rendir cada vez más preparados, esos que aceptan sus limitaciones y son capaces de dar el salto, esos que no creen que uno sea malo porque no les tiene lástima y los aprueba de pura pena.

Y andan muchos por ahí, y cuando los encuentro me devuelven la sonrisa.

sábado, 26 de julio de 2008

James Potter y la Encrucijada de los Mayores, de George Norman Lippert

Joanne: ¿Cómo hacer para consolar el vacío que se atrincheró en nuestras vidas cuando terminaste la saga? ¿Cómo resignarnos a la desaparición de unos personajes que fueron parte nuestra existencia durante diez años?

Sí, seguir leyendo una y otra vez tus libros, seguir internándonos en la infinita cantidad de historias que otros maravillosos autores crean…

Pero… No me había percatado de cuánto necesitaba y echaba de menos la magia de Harry Potter, hasta sumergirme en la lectura de James Potter y la Encrucijada de los Mayores. Entonces… volví a Hogwarts y me sentí en casa, acunada por los insultos de Peeves, zarandeada amorosamente por Grawp, vigilada por los severos retratos, recorriendo esos fríos y entrañables pasillos, lejos de la horrorosa y helada soledad de los dementores, lejos de la incredulidad muggle

Tampoco -debo ser sincera- hasta realizar el increíble descubrimiento de este libro, había prestado la más mínima atención a los llamados fan-fic (fan’s fiction), aunque debería reconocer que el mismo casi escapa a este acotado concepto, el cual generalmente reúne una heterogénea producción pseudo-literaria de muy diversa calidad, extensión y estilo.

Pero si una cosa he aprendido en mis andazas con las palabras es que, suele suceder con la buena literatura que da ganas de escribir, desencadena una reacción creativa en el lector que en ocasiones realmente vale la pena conocer. Y este es el caso de James Potter y la Encrucijada de los Mayores, que George Norman Lippert, un fanático norteamericano de las novelas de Rowling, creó con absoluta gratuidad y debería decir también con talento. Es así que sin fines de lucro y para pleno disfrute se puede descargar de la web la versión PDF o Word (hacer clik en el vínculo que manda a la excelente página http://lamagiacontinua.webcindario.com o a la web oficial de Lippert).

Respetando muy puntillosamente la creación de J.K. Rowling elaboró una secuela en la que narra las aventuras del pequeño James, el hijo mayor de Harry, en su primer año en Hogwarts. Si bien pueden criticársele algunas pequeñas libertades, muchas de estas reciben una explicación que encaja dentro de la lógica del mundo rowligniano. Al fin de cuentas en ese universo ya nada podría seguir siendo igual luego de los terribles acontecimientos que la misma autora narrara en los dos últimos tomos de la serie.

La trama es entretenidísima y apasionante; abundan esos aspectos a los que ya nos habíamos acostumbrado: el misterio, el humor, la ternura, las dudas, los temores y la necesidad de tomar decisiones que nos agobian a cualquier edad; los personajes nuevos son excelentes, y ni que decir que unos cuantos reencuentros me hicieron caer lágrimas… El transcurso de la lectura estuvo lleno para mí de una especie de culpable felicidad, y en más de una ocasión me reprochaba por estar disfrutándolo tanto, debía recordarme a mí misma todo el tiempo que esto no había sido credo por J.K.

Pero, no sean tontos como yo… disfrútenlo a pleno, creo que vale la pena.

Por lo pronto, yo espero seguir leyendo más, muy muy pronto, ya que el 1° de septiembre sale una segunda aventura: James Potter and the course of the gatekeeper.

Transcribo a continuación algunos fragmentos de la carta que el autor ofrece al final de la historia pues me pareció interesante, y quizá luego de todo esto haya alguien más con deseos fervientes de seguir subiéndose al expreso de Horgwarts…

“Apreciado Lector,

Muchísimas gracias por haberte tomado el tiempo suficiente como para leer este relato. Para mí es infinitamente sorprendente que lo que comenzó como un pequeño ejercicio de escritura para mí mismo, mi familia y algunos amigos, se haya convertido casi en un fenómeno mundial. La última vez que lo comprobé, más de un cuarto de millón de personas habían leído James Potter y La Encrucijada de los Mayores, y esa cifra aumenta cada día. En el último recuento, había seis traducciones en progreso, hechas espontáneamente por lectores. Me han dicho que esa cantidad de lectores es bastante inusual en el mundo de los fan fictions (un término del que ni siquiera tenía conocimiento cuando comencé esta historia), así que me siento honrado por su generosa atención.

Se dice que la persona más creativa es la que mejor esconde sus fuentes. Sin embargo, en el caso de esta historia, la fuente de inspiración es tan descaradamente evidente que pensé en mencionar algunas otras que contribuyeron a esta historia. Primero y principalmente, por supuesto, esta historia no existiría sin los mundos y personajes extraordinariamente elaborados por la señora J.K. Rowling. Conozco algunos lectores de esta historia que de hecho no han leído ninguno de los relatos originales de Harry Potter (al menos, mis padres) y les animo fervientemente a que lean esos libros en primer lugar. De todas formas, además de la señora Rowling, esta historia está profundamente influenciada por otros dos autores ingleses.

Los lectores de C.S. Lewis reconocerán gran parte del personaje y la historia general de Merlinus Ambrosius. En muchos sentidos, el Merlín de mi historia es una revisión del fascinante libro del Sr. Lewis, Esa Horrible Fortaleza que es el tercer libro de su Trilogía Cósmica. He leído que la señora Rowling encontró inspiración para sus historias en el clásico del Sr. Lewis, Las Crónicas de Narnia, de modo que creí procedente incorporar en JPEM elementos de otra de sus maravillosas historias.

Como ha sido señalado por miembros del foro oficial de JPEM, también encontré fuente de inspiración en las amenas historias de la Serie Mundodisco del señor Terry Pratchett. A él particularmente, tenemos que agradecerle el concepto general de la Tecnomancia (aunque él lo hace mucho mejor). También "tomé prestados", con todo respeto, algunos de los nombres de sus personajes. Para los amantes de la fantasía y el humor inteligente, me faltan las palabras para recomendar el sublime trabajo del señor Pratchett como se merece.

[…] ¿Habrá una continuación? […]

Reflexioné profundamente sobre este asunto […] pero la respuesta corta es sí, tengo planeado escribir una secuela, aunque no una serie completa de siete libros de James Potter. Hay muchos argumentos en contra de escribir una secuela, uno de los más importantes es que es bastante difícil encontrar el tiempo para escribir una novela que no puede, por designio, obtener ninguna compensación económica. Por ese motivo he decidido que mi próximo libro será una creación enteramente original, que publicaré, -si es posible y es merecedora de ello-, con fines lucrativos. Después de eso, me sumergiré de nuevo en el mundo de James, Zane, Ralph, Tabitha y el resto para un segundo libro de James Potter.”

Sobre el autor:

George Norman Lippert comenzó dibujando e escribiendo historias por diversión a los tres años (o al menos eso dice su madre) y solo recientemente ha descubierto que a alguna gente realmente le pagan por hacer esas cosas. A su esposa le gustaría mucho que algún día también le pagaran por escribir, al menos así podría arreglar su destartalada casa y evitar que la oficina de George caiga en uno de los grandes derrumbamientos de cavernas.

George tiene intención de continuar escribiendo historias por diversión de todos modos. Mientras su escritorio no esté bajo tierra.

George vive con su mujer y dos hijos en St. Louis. Missouri.

La Orden de la Academia Spence, de Libba Bray

Esta novela inicia una saga que ya tiene una continuación publicada -Ángeles rebeldes- y que ni bien lea comentaré. La historia, apasionante y llena de intriga, tiene un evidente parentesco con la novela gótica y con las novelas del siglo XIX como Jane Eyre e incluso La abadía de Northanger, por lo que como buena admiradora de Jane Austen y Charlotte Brönte, no pude menos que enamorarme de esta y devorar cada página.

Narra las andanzas de Gemma Doyle, una jovencita inglesa criada en la India, quien al morir su madre es enviada a un internado de señoritas, que es en realidad un castillo enclavado junto a un bosque, lugar donde acampan regularmente caravanas de gitanos, quienes sumados a los personajes hindúes proveen la nota exótica de las viejas novelas del Romanticismo.

En este lugar, Gemma entablará relación con otras adolescentes atrapadas en las terribles costumbres de la época victoriana, obsesionada por las apariencias y las buenas costumbres, en la que la pobreza es un estigma y contraer un buen matrimonio el fin último y único de toda buena hija. Las chicas, deseosas de romper con las normas absurdas y tiránicas que rigen sus vidas, inician una aventura alocada, sin saber que la magia y unos poderes incontrolables aguardan a un paso de ellas, y sin intuir que su descubrimiento y su uso tienen un precio muy alto.

Esta es otra novela que, si bien encuadra en el género juvenil fantástico, podrá ser leída por cualquier adulto que aprecie una buena trama y guarde una pizca de nostalgia por aquellos clásicos que tanto placer nos han dado.

Sobre la autora:

Libba Bray es autora de cinco obras de teatro y media, varios relatos y ensayos y muchas cosas que, según sus palabras, “nunca deberían ver la luz del día”. Ha trabajado de camarera, niñera así como de ayudante de edición y redactora publicitaria. Criada en Texas a base de una dieta constante de humor inglés, grupos de música underground, disfunciones suburbanas y televisión basura, consiguió escapar con sólo unos pocos peinados francamente alocados. Vive en Brooklyn, Nueva York, con su marido y su hijo. Ella dice, entre otras interesantísimas cosas de sí misma: Soy una de esas personas que tiene que escribir. “Si no escribo, me siento mal y deprimida e irritada. Y así todos se alegran cuando escribo y ya paro de quejarme.”

(fuente de estos datos: http://laordenspence.webs.com/laautoralibbabray.htm)

El Círculo de fuego, de Marianne Curley

Recomendada en la red por fans de las novelas de Stephenie Meyer, me llamó la atención y allá me embarqué en su lectura que me llevó la minucia de una tarde y una noche: no pude soltarla hasta que llegué al final porque me encantó.

Kate se siente instantáneamente atraída por Jarrod, ni bien este ingresa a su escuela. Pero no sólo le atrae su belleza, sino que descubre que tiene algo en común con ella: poderes paranormales. La chica tiene asumido -aunque totalmente oculto- el hecho de que ella es -como su abuela- una bruja, y por eso es que descubre que el muchacho que adora aunque tímido y torpe hasta la exasperación guarda en su interior un poder inconmensurable.

Estos elementos convierten a esta en una novela de magia, de misterio y también de amor, cuyas aventuras no sólo transcurren en este siglo sino además en la Edad Media a donde los personajes se verán trasladados sin remedio.

De vez en cuando, que las chicas sean las que llevan la voz cantante, las que eligen rescatar a su enamorado en apuros resulta divertido y saludable.

Como verán incluyo aquí la portada de la versión en inglés que me pareció bellísima y sugerente, pues la tapa en español es horrible, parece que el ilustrador no leyó el libro y no tenía idea del rostro de la protagonista.

Sobre la autora:

Marianne Curley

Nacida en Nueva Gales del Sur (Australia) en 1959, Marianne Curley vivió su infancia en una granja junto al río Hawkesbury y, más tarde, en Plumpton, en las cercanías de Sidney. Descubrió su amor a la lectura en la biblioteca escolar. Se casó con 21 años recién cumplidos con John Curley y se trasladó a un barrio de Sidney donde vive aún con su familia.

Su afición a la creación ha llegado al viejo continente europeo a través del éxito que sus libros han ido teniendo en Australia y en Estados Unidos. Y se han lanzado ediciones de sus obras con buena crítica en numerosos países europeos.