lunes, 2 de noviembre de 2009

Cuando enseñar tiene que ver con el conocimiento...

Nada más ilustrativo que las palabras de Guy Brousseau:

"Corremos el riesgo de pagar muy caro errores que consisten en requerir del voluntarismo y la ideología aquello que sólo puede provenir del conocimiento"

Cuando lucho a capa y espada por didácticas de la Lengua y Literatura diferentes no es una antojadiza o más o menos fundada postura personal, no es que tenga ganas de trabajar más, no es que tenga tiempo libre y por eso me dedique a eso, es que lucho diariamente en la construcción del conocimiento que me permita tomar las decisiones adecuadas para realizar una transposición didáctica pertinente, pues la didáctica es "la teoría [...] de la organización de los aprendizajes de otros, la de la comunicación y transposición de los conocimientos"

A continuación comparto segmentos de una de mis actuales lecturas, que me parecieron magníficos en su claridad y contundencia.

Fragmentos extraídos de:

LERNER, Delia. Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario. México DF, Fondo de Cultura Económica, 2000.

“[…] para concretar el propósito de formar a todos los alumnos como practicantes de la cultura escrita, es necesario reconceptualizar el objeto de enseñanza y construirlo tomando como referencia fundamental las prácticas sociales de lectura y escritura. Poner en escena una versión escolar de estas prácticas que guarde fidelidad a la versión social (no escolar) requiere que la escuela funcione como una microcomunidad de lectores y escritores.”

“Lo necesario es hacer de la escuela un ámbito donde lectura y escritura sean prácticas vivas y vitales, donde leer y escribir sean instrumentos poderosos que permitan repensar el mundo y reorganizar el propio pensamiento, donde interpretar y producir textos sean derechos que es legítimo ejercer y responsabilidades que es necesario asumir.”

“Lo necesario es, en síntesis, preservar el sentido del objeto de enseñanza para el sujeto del aprendizaje, lo necesario es preservar en la escuela el sentido que la lectura y la escritura tienen como prácticas sociales para lograr que los alumnos se apropien de ellas y puedan incorporarse a la comunidad de lectores y escritores, para que lleguen a ser ciudadanos de la cultura escrita.”

“[…]es posible, articular los propósitos didácticos –cuyo cumplimiento es en general mediato- con propósitos comunicativos que tengan un sentido “actual” para el alumno y se correspondan con los que habitualmente orientan la lectura y la escritura fuera de la escuela. Esta articulación, que permite resolver una de las paradojas […] puede concretarse a través de una modalidad organizativa bien conocida: los proyectos de producción –interpretación.”

“El desafío es formar practicantes de la lectura y la escritura y ya no sólo sujetos que puedan descifrar el sistema de escritura. Es […] formar lectores que sabrán elegir el material adecuado para buscar la solución de problemas que deben enfrentar y no sólo alumnos capaces de oralizar un texto seleccionado por otro.”

“El desafío es formar personas deseosas de adentrarse en los mundos posibles que la literatura nos ofrece, dispuestas a identificarse con lo parecido o solidarizarse con lo diferente y capaces de apreciar la capacidad literaria.”

“el desafío es […] orientar las acciones hacia la formación de escritores, de personas que sepan comunicarse por escrito con los demás y consigo mismos, en vez de continuar “fabricando” sujetos cuasiágrafos, para quienes la escritura es suficientemente ajena como para recurrir a ella sólo en última instancia y después de haber agotado todos los medios para evadir tal obligación”

“Es así como se irá abriendo camino para que este conocimiento deje de ser patrimonio de algunos privilegiados que tienen la oportunidad de adquirirlo fuera de la escuela mientras otros continúan creyendo lo que la presentación escolar de la escritura puede llevar a creer: que es posible producir un texto cuando comienza la hora de clase y terminarlo cuando suena el timbre, que es posible comenzar a escribir apenas se ha definido el tema que será objeto del texto, que la escritura ha concluido cuando se ha puesto el punto final en la primera versión, que le corresponde a otro -al docente, no al autor- hacerse cargo de la revisión."

“El desafío es que los alumnos lleguen a ser productores de lengua escrita conscientes de la pertinencia e importancia de emitir cierto mensaje en el marco de determinado tipo de situación social, en vez de entrenarse únicamente como copistas que reproducen -sin un propósito propio- lo escrito por otros, como receptores de dictados cuya finalidad -también ajena- se reduce a la evaluación por parte del docente.[…]

“[…] la presentación escolar de la escritura puede llevar a creer: que es posible producir un texto cuando comienza la hora de clase y terminarlo cuando suena el timbre, que es posible comenzar a escribir apenas se ha definido el tema que será objeto del texto, que la escritura ha concluido cuando se ha puesto el punto final en la primera versión, que le corresponde a otro -al docente, no al autor- hacerse cargo de la revisión.

[…]escribir es una tarea difícil para los adultos -aun para aquellos que lo hacen habitualmente-; sin embargo, se espera que los niños escriban de forma rápida y fluida… Leer es una actividad orientada por propósitos -desde buscar una información para resolver un problema práctico hasta internarse en el mundo creado por un escritor-, pero estos suelen quedar relegados en el ámbito escolar, donde se lee sólo para aprender a leer y se escribe sólo para aprender a escribir…”

“el desafío es, en suma, combatir la discriminación que la escuela opera actualmente no sólo cuando genera el fracaso explícito de aquellos que no logra alfabetizar, sino también cuando impide a los otros -a los que aparentemente no fracasan- llegar a ser lectores y productores de textos competentes y autónomos. El desafío que debemos enfrentar quienes estamos comprometidos con la institución escolar es combatir la discriminación desde el interior de la escuela; es aunar nuestros esfuerzos para alfabetizar a todos los alumnos, para asegurar que todos tengan oportunidades de apropiarse de la lectura y la escritura como herramientas esenciales de progreso cognoscitivo y de crecimiento personal.”

“y si estos cambios profundos se refieren -como en nuestro caso- a la enseñanza de la lectura y la escritura, la resistencia del sistema escolar se agiganta: no sólo estamos cuestionando el núcleo de la práctica didáctica, revisamos también la forma en que la escuela ha concebido tradicionalmente su misión alfabetizadora, esa misión que está en las raíces de su función social.

La versión escolar de la lectura y la escritura parece atentar contra el sentido común. ¿Por qué y para qué enseñar algo tan diferente de lo que los niños tendrán que usar luego, fuera de la escuela?”

“la transposición didáctica es inevitable, pero debe ser rigurosamente controlada. Es inevitable porque el propósito de la escuela es comunicar saber, porque la intención de enseñanza hace que el objeto no pueda aparecer exactamente de la misma forma ni ser utilizado que cuando esta intención no existe, porque las situaciones que se plantean deben tener en cuenta los conocimientos previos de los niños que se están apropiando del objeto en cuestión. Debe ser rigurosamente controlada porque la transformación del objeto –de la lengua escrita y de las actividades de lectura y escritura[…]- tendría que restringirse a aquellas modificaciones que, en efecto, son inevitables. Dado que el objetivo final de la enseñanza es que el alumno pueda hacer funcionar lo aprendido, en situaciones que ya no son didácticas, será necesario mantener una vigilancia epistemológica que garantice una semejanza fundamental entre lo que se enseña y el objeto o práctica social que se pretende que los alumnos aprendan. La versión escolar de la lectura y escritura no deben apartarse demasiado de la versión social no escolar.”

“[…] en el caso de la educación –y a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en el caso de la medicina- no existen presiones sociales que inciten al progreso. La práctica del aula es cuestionable cuando se aparta de la tradición, en tanto que rara vez lo es cuando reproduce exactamente lo que se ha venido haciendo de generación en generación. Este fenómeno […] se expresa muy claramente en el caso de la alfabetización: cualquier estrategia de trabajo que se aleje del consabido ‘mi mamá me ama’, que no respete la secuencia establecida por los métodos fonéticos (incluido el silábico), genera gran inquietud en los padres de los supuestos “conejillos de indias”, inquietud que algunas veces se transforma en resistencia declarada.

Lo ‘nuevo’ preocupa por el simple hecho de ser nuevo –no hace falta averiguar si está bien fundamentado o no-; lo ‘viejo’ tranquiliza por el sólo hecho de ser conocido, independientemente del sustento científico o teórico que pueda tener.[…]

Parece esencial entonces crear conciencia de que la educación también es objeto de la ciencia, de que día a día se producen conocimientos que, si ingresaran en la escuela, permitirían mejorar sustancialmente la situación educativa. Es necesario además dar a conocer […] cuáles son las prácticas escolares que deberían cambiar para adecuarse a los conocimientos que hoy tenemos sobre el aprendizaje y la enseñanza de la lectura y la escritura, así como mostrar los efectos nocivos de los métodos y procedimientos tradicionales que resultan tan “tranquilizadores” para la comunidad, y hacer públicas las ventajas de las estrategias didácticas que realmente contribuyen a formar lectores y escritores autónomos.”

viernes, 16 de octubre de 2009

Kristin Cashore y esa locura de escribir

MI PROCESO DE ESCRITURA (Texto extraído de http://www.graceling.es/, la web en español de Roca Juvenil sobre esta saga)

"Escribir es una forma aceptada de esquizofrenia" E.L. Doctorow

(photo credit © Laura Evans)

En serio: escribir es muy duro y yo estoy loca.

Lo primero, los entresijos de mi proceso de escritura. Escribo a mano. Si abrieras mi cuaderno por cualquier página, encontrarías tantas tachaduras y flechas e indicaciones que dicen “ve a la marca azul” o “ve a la 37a” que probablemente acabarías llorando. (Al menos, ése es el efecto que tiene en mí en ocasiones). También es posible que vieras que me he escrito una nota a mí misma al principio de una página para informarme de que lo que he escrito ahí es una porquería. (Siempre está bien tener un punto de vista realista de la situación).

Una vez he escrito lo que equivaldría a 30 o 40 páginas mecanografiadas, lo transcribo todo a un documento Word, utilizando un programa de reconocimiento de voz. Entonces lo imprimo todo y lo corrijo sobre el papel.

Escribo casi cada día, incluso cuando estoy de vacaciones. Algunas veces dos horas; otras, doce, pero lo más habitual es que sea una media de horas racional. No tengo un mínimo diario. Escribo lo que escribo y mis planes al respecto son siempre cambiantes. No me fuerzo a escribir si no me sale. Intento no mirar el e-mail o hacer cualquier otra cosa que me distraiga, pero en la mayoría de las ocasiones no lo consigo, lo que tampoco está mal, porque las pequeñas interrupciones y las distracciones son parte del proceso.

Mis ideas tienden a empezar con unos personajes que mantienen una conversación, normalmente discusiones. Les escucho; están muy enfadados pero también hay amor o deseo o inseguridad. Y me pregunto ¿por qué se pelean? ¿Qué les ha pasado? ¿Por qué la vida les resulta tan dura?

Y entonces todo empieza a cobrar sentido.

Los personajes, las relaciones y los sentimientos vienen primero. Entonces aparecen la ambientación, el argumento y todo lo demás que se articula alrededor de lo primero. El argumento, el esqueleto que lo mantiene todo junto son, habitualmente, lo último en lo que trabajo. Hay partes del argumento que desconozco hasta que las pongo en el libro y entonces suceden.

Los personajes también resultan esquivos. Una conversación que esté escribiendo puede irse de madre; puedo intentar que un personaje diga algo, pero eso no significa que lo haga. Mis personajes me sorprenden a menudo y entonces me doy cuenta de que estaba equivocada sobre quiénes eran y puedo corregir mi percepción. ¿Qué más sobre mi proceso de escritura?

Me siento en una butaca.

Me paso mucho tiempo mirando a la nada.

Hablo sola.

Voy del salón a mi habitación en busca de algo en concreto y cuando llego, se me ha olvidado qué es lo que iba a buscar.

Cuando alguien llama a la puerta, me escondo. Cuando suena el teléfono, le grito: “¡¿Quién puñetas es?!”. Y entonces no contesto.

Cuando voy a dar una vuelta por el barrio, me llevo un boli y unos post-its y puede ser que haga exclamaciones en voz alta, o me enfade o me ría descontroladamente.

A veces me da miedo que se me queme la casa, así que acabo guardando el cuaderno en la nevera. Esto lo aprendí de Stephen King. Otra cosa que aprendí de él fue a tomar distancia. A veces estás demasiado cerca, así que tienes que echarte atrás un rato, incluso durante mucho tiempo. Las cosas se vuelven mucho más claras una vez has tomado distancia.

Me preocupa constantemente el libro que estoy escribiendo en cada momento. Me preocupan las palabras, los temas, el argumento en su totalidad; si los personajes son para los demás lo mismo que para mí; si el libro está resultando demasiado largo; si mi personaje es agradable; si el mundo fantástico que he creado resulta creíble; saber si seré capaz de hacer que todo se mantenga firme y si hay algo que valga la pena mantener firme. No hay ni un solo momento en que no tenga algo de lo que preocuparme. He aprendido que en eso consiste escribir un libro. La mayoría del tiempo consigo que no me moleste. Aprendes a ignorar las voces o, por lo menos, a darles la atención que se merecen, a escucharlas y reírte y darles un abrazo y decirles que todo está bien, que ahora podemos irnos a ver la preciosa puesta de sol.

Me tomo escribir demasiado en serio. No puedo evitarlo porque lo adoro.

Escribir es una actividad extraña, pero los humanos son raros, ¿verdad? Un escritor es alguien extraordinariamente humano.

Últimas lecturas: Traicionada de Kristin y P.C. Cast y Graceling de Kristin Cashore

Por un milagro de la edición internacional, llegaron a mis manos dos novelas que estaba esperando, en especial una de ellas que creí no vería en mucho tiempo: Traicionada de Kristin y P.C. Cast, la continuación de la saga La Casa de la Noche que empezara con Marcada; y por otro lado una novela de Roca Juvenil que venía viendo comentada en más de un blog, y a pesar de haberla hallado en vidriera de una librería en mi ciudad tiempo atrás no me decidía a adquirir: Graceling de Kristin Cashore. (¡Vaya casualidad la coincidencia de nombre e iniciales en las autoras!)

En ambos casos debo decir que tenía altas aspiraciones depositadas en su lectura, y felizmente no me desilusionó. Batí una especie de récord desde el momento en que llegué de la librería y leí uno tras otro los dos títulos con intrigadísima ansiedad.

Por un lado, quería saber de qué iban las cosas en La Casa de la Noche con la joven Zoey Redbird y sus amigos, historia en la que me llevé más de una sorpresa, ya que empieza a develarse no sólo una trama bastante macabra en relación a los jóvenes iniciados que aparentemente no mueren ni se transforman en vampiros, lo que no es sólo imaginación de la chica sino que en esta segunda entrega de la trama llegará a tener pruebas más que palpables. Pero además se verá enredada en una telaraña de sentimientos que no puede llegar a aclarar del todo, en los que se mezclan la antigua y familiar atracción por Heath renovada con el deseo por su sangre, la nueva que siente por el archiperfecto Erik y la prohibida que le inspira el joven profesor poeta laureado Loren Blake; y lo que no es cosa menor las sospechas que nublan la imagen amable y virtuosa de la alta sacerdotisa Neferet, las dudas en torno a la actualmente despreciada Aphrodite, los conflictos de refundar Los hijos de la noche de modo original, serio, a la vez que abierto.

Las Cast me siguen encantando con su desparpajo descarado, lengua filosa y sentido del humor; y es interesante que las cosas no se vean tan en blanco y negro como en el primer libro ya que la complejidad del cambio que está sufriendo el personaje la hace más humana tanto para ver a los demás como a sí misma. Cambio que no deja de ser el que, de algún modo, sin tatuajes mágicos ni poder sobre los elementos, pasamos todos en la adolescencia.

Sin duda que nos deja esperando el tomo tres de la saga, en donde las cosas ya no volverán a ser lo que eran pues las máscaras han caído y se han develado muchos secretos, y Zoey con renovados poderes se va a enfrentar a las que suponemos serán pruebas terribles.

En lo que respecta a Graceling, debo explicar primero que me sorprendió favorablemente la primera novela de esta joven inglesa, causándome (¡cómo no!) mi cuota moderada de sana envidia, pues que publicara exitosamente su ópera prima, nos produce a los aspirantes a escritores no inéditos una confusa melancolía.

Pero, por otra parte, como aficionada voraz y feliz de la fantasía épica, me agradó encontrar este ejemplar dentro de la literatura juvenil, ya que están empezando a tejerse cada vez más frecuentemente puentes entre el género épico fantástico -renovado en el siglo XX por Tolkien y cultivado por tantos autores maravillosamente- y la literatura para jóvenes.

Graceling está hermosamente escrito, con una prosa elegante, sobria, delicada, tejiendo una trama atrapante, interesante, en el que el lector se ve involucrado desde el principio por las particularidades que caracterizan a su protagonista.

Katsa es una asesina, ese es el don o gracia con el que nació, y el que le ha ocasionado una vida aislada, desprovista de los más elementales vínculos. De ese don se aprovecha su tío, un rey soberbio y con aires de matón, que sabe que contar con ella es un arma invaluable que puede esgrimir a su antojo. Lo que desconoce es que la joven está cambiando y está empezando a crecer, a cuestionarse su propio destino, su ejercicio de la violencia para un soberano estúpido e injusto. Ese proceso que lentamente comenzara con la fundación del Consejo, organización que lucha subrepticiamente por la justicia, que beneficia a los necesitados, que imparte una nueva ley a espaldas de los reyes despiadados e indiferentes, se ve acelerado por el encuentro con el joven Po, quien no sólo ejerce un impacto en su vida cotidiana sino su modo de ver el mundo y relacionarse con los otros. El modo de ser de Katsa, ingenuo, desconocedor de los sentimientos y formas de interactuar de los humanos en sociedad, hace que el lector anticipe de modo cómplice lo que la muchachita va descubriendo paso a paso, y se involucre en su evolución.

La aventura es apasionante, y no falta nada en ella, intriga, amor, crueldad, misterio, magia, riesgos, luchas, ternura. Súper-recomendada.

Sobre la autora

Kristin Cashore es la segunda de cuatro hermanas. Ha escrito para varias publicaciones juveniles y tiene un máster en literatura juvenil por el Simmons College. Ha trabajado como paseadora de perros, empaquetadora de caramelos y ayudante de editor, entre otras cosas, y ha vivido en Boston, Nueva York y Sydney antes de instalarse en Jacksonville, Florida, donde cada día sale a pasear por la orilla del río y contempla a los pelícanos. Graceling es su primera novela. (http://www.graceling.es)

viernes, 18 de septiembre de 2009

"Nuestro enemigo es el fracaso escolar..."

En una entrada que titula Plan Escuela 2.0 y el caballo de Troya, en su blog La Mirada Pedagógica, mi querido colega bloggero Boris Mir, elabora una serie de reflexiones contundentes, serias, despojadas de toda palabrería, en torno a un emprendimiento que habría de llevarse adelante en España y por el cual (sí, los argentinos, al menos, tienen permiso para reírse a carcajadas): En el curso escolar 2009/2010, se dotará de un portátil a 400.000 alumnos y 20.000 profesores, y se digitalizarán 14.400 aulas.”

Pero el quid de la cuestión no es ese, sino el otro, la incomodidad masiva que ha ocasionado la propuesta entre quienes realmente tienen dos dedos de frente, dado que el problema de la educación no se soluciona con la tecnología ofrecida a manos llenas.

Y aquí tomo las palabras de Boris, que me parecen fundamentales:

“Muchos docentes, habituales usuarios de las TIC de forma rica y eficaz, han cogido un cabreo monumental. […]

También hay quien se ha echado las manos a la cabeza por temas de otro orden: software propietario versus software libre, oligopolios editoriales versus materiales creados y compartidos por el profesorado, etc. Todo ello muy importante, aunque no fundamental. Francamente, nuestro enemigo es el fracaso escolar, no Microsoft, Santillana o Telefónica.”

“[…] partamos a construir el caballo de Troya: sepamos aprovechar esta oportunidad para dar sentido a esta descabellada situación introduciendo de una puñetera vez las pedagogías modernas, las humanistas y rogerianas, las pedagogías del proyecto, las pedagogías diferenciadas, las pedagogías activas (e interactivas!), […]... y todas sus extraordinarias herramientas didácticas!”

Yo reflexiono: ¡caramba!, qué genial este arranque exacerbado de Boris por aquello que venimos gritando en soledad algunos docentes al otro lado del gran charco. Me siento acompañada, me siento más cuerda que de costumbre, pues cuando una se la pasa librando batallas quijotescas porque los docentes puedan volver la mirada a lo pedagógico, a lo didáctico, a las experiencias áulicas para nutrirlas NO de “nuevos métodos” efectistas, sino de sentido común, de reflexión seria y fundamentada, de perspectivas más humanas y respetuosas de ser humano con el que trabajamos, …una termina pareciendo neurótica.

Gracias, Boris, decís tan bien lo que yo a veces no sé decir.

Gabriela

Aclaraciones: la negrita y el subrayado son míos en el primer párrafo, en el resto, se destaca como en el original. El uso de signo de exclamación al final es del original.

viernes, 11 de septiembre de 2009

La lectura... opiniones

Dos fragmentos que hablan de la lectura me han sorprendido por su fuerza y contundencia, los comparto con ustedes...

"Leer es como respirar. La vitalidad de la lectura es única. Empieza por el detenimiento y concentración que nos impone leer. Es como si tuviéramos que concentrar todas las fuerzas del cuerpo en la actividad, en realidad, en la entrega de ser otros. Es como si el cuerpo cediera toda su fuerza a la imaginación. Quien sigue leyendo, o sea, quien sigue empeñándose en imaginar otras vidas está doblando y hasta centuplicando la suya propia. La lectura se ofrece a todo el mundo como participación en una vida más grande. La lectura se sale del libro. Te da vida."

Agapito Maestre

“Somos lo que hemos leído. La ausencia o escasez de lectura es un camino seguro hacia la ignorancia, y aunque ésa puede ser una condena individual gravísima, lo es mucho más cuando deviene colectiva. Una sociedad que no lee, que no cuida sus libros y sus medios, que no cultiva su memoria y no alienta el desarrollo del conocimiento, es una sociedad culturalmente suicida”.

Mempo Giardinelli

martes, 8 de septiembre de 2009

Escritura virtual basura

Soy una defensora de la lectura elegida desde las propias inquietudes, necesidades, pasiones, intereses e historia personal. Defiendo el gusto lector propio y único, la indagación azarosa en el mundo de las palabras que nos va conformando como personas y lectores. He levantado la bandera de los derechos del lector reivindicando géneros a veces marginales de lo académico o lo prestigioso: el terror, la ciencia-ficción, el best-seller, la literatura juvenil, y tantos otros.

Sin embargo, últimamente, y sin contradecir esto, he desarrollado una fobia pertinaz hacia un género que no puedo menos que considerar palabrería barata.

Este halla su vehículo ideal en Internet, ya sea por medio del envío de correo electrónico, a veces como adjunto en los consabidos pps o incluso en páginas que pululan divulgando dichas producciones.

Se podrían caracterizar como una producción de nulo valor estético, llena de lugares comunes de tarjeta, redacción simplona y pedestre, en donde no queda claro el objetivo, mezcla de reflexión y consejo de autoayuda con alardes pretenciosos de lirismo. Generalmente estos textos se copian y se pegan hasta el infinito y así van modificándose, y en ocasiones en el peor modo: llenándose de incoherencias de redacción, errores de ortografía y olvidos de puntuación.

Y esto no es todo.

Este fenómeno se acompaña de otros: por lo general abunda el anonimato o la identidad confusa de los autores, cuando no se llega a la invención descabellada atribuyendo una autoría ficticia a ciertos escritores reconocidos, por ejemplo García Márquez o Neruda, pero basta un lector avezado para que con una sola mirada a los textos pueda concluir que la única posibilidad de dicha atribución es que los nombrados escritores hayan sufrido una lobotomía.

Creo que estas cuestiones se vinculan, sin lugar a dudas, con las posibilidades infinitas que los medios tecnológicos generan. Por un lado, la democratización de dos cuestiones vinculadas al manejo de la escritura: la edición y publicación instantánea que Internet brinda. Por otro, una especie de equiparación virtual en los discursos que la red divulga, se puede hallar un mensaje inconcluso, provisorio y escrito deficientemente junto a un texto científico de valor académico, un artículo periodístico junto a una receta de comida casera escrita informalmente, un poema clásico junto a un cuento con moraleja escrito por una maestra.

De lo que se trata pues es de entender que tener el acceso a la herramienta no nos convierte en escritores profesionales automáticamente, ni siquiera en escritores eficientes, adecuados, solventes, personales, hábiles. A lo que se suma el necesario desarrollo de competencias lectoras que nos habiliten la discriminación, la distinción, la diferenciación de los textos que nos llegan tan fácilmente. Que podamos escribir en una computadora y hasta publicar, no nos convierte a todos en Shakespeare, que un discurso circule en la red no lo hace automáticamente valioso, la escritura de basura virtual debe a esta altura del siglo XXI haber superado en volumen a la Literatura que ha escrito la humanidad desde hace 5000 años.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Dos novelas súper - recomendadas: “James Potter y la Maldición del Guardián” de George N. Lippert y “Los juegos del hambre” de Suzanne Collins

Nada más distinto que estos dos libros que paso a recomendar.

En el primero de los casos se trata del no siempre ponderado género de la fan-fiction, del que en otra ocasión me he declarado poco aficionada, y sin embargo debo -una y otra vez- reconocer (y sacarme el sombrero ante él) la calidad, la fuerza narrativa, el manejo excelente de la intriga, así como el respeto más delicado al mundo creado por Joanne Kathleen Rowling que demuestra el autor norteamericano George Norman Lippert, quien en este caso nos ofrece gratuitamente y con acceso total y absolutamente libre para quien desee leerlo, el segundo de los tomos dedicados al joven James Potter, hijo de Harry y Ginny, quien en su segundo año escolar en Hogwarts, no sólo asistirá acompañado por su hermano Albus que ingresa a primero, sino por su prima, la pequeña Rose, hija de Ron y Hermione.

No quiero parecer reiterativa, pero regresar a Hogwarts es uno de los sentimientos más entrañables, cálidos, emocionantes y poderosos que podemos vivenciar quienes amamos el mundo mágico. Y Lippert nos da lo que necesitamos, ansiamos nostálgicamente, añoramos tiernamente: aventura, intriga inteligente, una buena dosis de susto y eso otro que nunca faltó en Rowling: lealtad, desafíos tenebrosos, bondad de corazón, fuerza para lidiar con la tentación.

Decir que me encantó, aún cuando pueda tener una que otra pequeña debilidad, es poco. Merlín no me termina de agradar, a veces me incomodan esos magos americanos mágico-técnicos, y me quedé anonadada con dos muertes que Lippert se atreve a narrar, una dolorosa y otra sorprendente, pero… igual… lo súper-recomiendo.

En el segundo caso, y haciendo honor a la recomendación de mis amigas bloggeras de Literatura Youth Fantasy, fui de cabeza a buscar Los juegos del hambre luego de quedar encantada con la ciencia ficción de Scott Westerfeld y de Stephenie Meyer.

Y no me defraudaron, la novela es apasionante, fuerte y atrapante. La intriga se desarrolla en un futuro gobernado por el Capitolio, una especie de ciudad ideal que comanda los 12 distritos (que serían una especie de provincias), los que se hallan totalmente sometidos al poder. Entre ellos no hay comunicación y se diferencian por la producción de distintos materiales necesarios para que la élite capitolina viva cómodamente en el lujo mientras los distritos sufren miseria y trabajan en vano. Por si la postal no fuera suficientemente clara: una alambrada rodea cada distrito para evitar que los ciudadanos esclavizados y oprimidos escapen, a lo que se agregan los terribles y periódicos “juegos del hambre” para asegurar la obediencia.

Estos consisten en que toda persona mayor a once años se hace elegible para un reality-show extremo que debe ser seguido televisivamente y aplaudido por todo el pueblo, en el que se muestra a los jóvenes matarse mutuamente hasta que queda uno solo, quien como vencedor es homenajeado y premiado con riquezas.

La joven Katniss Everdeen, quien tiene una hermana de doce años, asiste horrorizada a la elección de esta como candidata para los juegos, por lo que desesperada se ofrece para reemplazarla, y así ingresa en la mortal competencia junto al hijo del panadero de su distrito, el joven Peeta Mellark, y juntos deberán enfrentarse a otras once parejas. La adolescente no en vano ha estado cazando desde su niñez con su padre, luego sola, y más tarde en compañía de su amigo Gale, lo cual termina por darle ventajas inesperadas ante la fiereza y fuerza de otros chicos que no sólo se preparan para los juegos sino que no dudan en matar para ganarlos.

La lucha por la supervivencia es horrorosa, pero no es el único horror que Katniss debe vivir, sino que es testigo de una sociedad absurda, superficial, vanidosa, interesada por la riqueza, la destrucción ajena, la apariencia. Las diferencias entre los que tienen y los que no, entre los que han nacido en lugar afortunado y los que tuvieron la mala suerte de nacer en un distrito pobre, son abismales. Y Katniss desea sobrevivir pero no se resigna a luchar por lo que cree que es bueno.

La novela es imperdible, es imposible soltarla hasta llegar a la última página… y me quedo con deseos de más, que espero llegue pronto en forma de continuación.

Sobre la autora:

Suzanne Collins es una escritora estadounidense cuya carrera se ha orientado principalmente al público infantil y juvenil. En 1991, comenzó a escribir programas de televisión para niños: ha trabajado para varios shows de Nickelodeon. Más adelante, se entusiasmó por la idea de escribir libros para niños. Su personaje Gregor, un niño de once años, protagoniza las Crónicas de las Tierras Bajas (algunos de cuyos libros han sido traducidos al español).

Recomiendo una entrevista que le realizaron a la escritora y se halla posteada en el Blog Libro joven

ACLARACIÓN DE MALENTENDIDOS:

Los libros de James Potter escritos por George Norman Lippert NO SE COMERCIALIZAN, NO tienen edición en papel que pueda adquirirse en ningún lado. Sólo se puede acceder a ellos a través de la web del autor quien posibilita que se descarguen en varios idiomas de modo gratuito, téngase en cuenta que es inviable su comercialización sin pagar derechos de autor a Rowling, y en realidad los mismos constituyen sólo un juego imaginativo de alguien que ama los libros de la escocesa.

Hacer click en las imágenes si se quiere visitar el mencionado sitio.