sábado, 11 de julio de 2009

Una de fantasmas… que me enamoró: Entre luz y tiniebla de Laura Whitcomb

Un saludable cambio de género, es decir, una pausa entre tanto vampiro bonito que vengo leyendo últimamente me llevó a disfrutar de una de las más interesantes novelas que he hallado en estos tiempos.

Dejo constancia de que venía deseando leer este libro desde por lo menos dos años atrás cuando apareció en inglés. Sin embargo los lentos caminos de la publicación son eso: lentos…

Y al fin, esperar valió la pena, pues si bien sospechaba (por esas locas ideas que una se hace al leer el resumen del argumento) que iba a tratarse de un amor imposible e iba a necesitar cajas y cajas de pañuelos, que iba a quedar angustiada y con los ojos en compota (cosa que detesto de la novelística romántica, pues masoquista no soy)… me sorprendí.

Y me sorprendí mucho.

En principio, no lloré tanto, pues si bien hay un amor imposible, no deja de tener un grado notable de realización y una queda feliz y contenta.

Segundo, porque, la novela es original, interesante e incluso nada inocente en cuanto a dejar picando más de una sugerencia en torno a temáticas tan polémicas como la infidelidad, el fundamentalismo pacato, la estupidez de los adultos, la ausencia de diálogo entre los padres y los chicos, la censura, la drogadicción, la violencia familiar, el vacío existencial, y hasta el embarazo adolescente.

Es cierto que parece demasiada cosa junta, pero como bien dije se arrojan puntas, quedan flotando ideas, hilos; al fin de cuentas es una novela de género fantástico y romántico, por lo que no se convierte en un tratado testimonial. Esas cosas les pasan a los personajes centrales porque son humanos y viven en este desordenado mundo; y así terminan involucrados en esas problemáticas Helen y James, los fantasmas que toman los cuerpos de los cuales son habitantes pasajeros.

Así, desde un principio una pizca aburrido que debe superarse rápidamente, la trama nos atrapa en la sensación permanente y vertiginosa de que todo va a estallar en cualquier momento.

Helen, es una joven mujer que ha vivido como fantasma más un siglo, vagando tras humanos que han hecho de anfitriones para ella, quien ha usufructuado sus vidas subsidiariamente sin ser vista ni oída. Un aburrido día escolar junto al que es en el presente su lazo humano, descubre que un adolescente de la clase la está observando, cosa que es imposible en sí misma: ella es un fantasma y nadie la ve. Desde entonces se sucederán sin pausa el descubrimiento de la verdadera identidad del espíritu que habita ese cuerpo, la creciente atracción de esas dos almas abandonadas en este mundo, y la búsqueda de un cuerpo para Helen, el que, una vez conseguido acarrea más de un conflicto, pues no podrían haber elegido dos mundos más alejados para habitar: el de un adolescente drogadicto y casi delincuente juvenil y el de una niña, hija de una familia cristiana fundamentalista.

Quedan muchos elementos de la historia sueltos que podrían ahondarse, retomarse, desarrollarse, lo que es probable que suceda en la secuela que la autora ya ha realizado pero no ha salido en español aún. Ya que no sólo el mundo de los fantasmas tiene aspectos apenas esbozados, sino que cabe preguntarse qué sucederá con los jóvenes anfitriones a los que los habitantes temporarios han metido en más de un embrollo.

En este sentido los adolescentes -Billy y Jenny- que son el eje de la novela, aún habitados por los fantasmas vagabundos de dos adultos, proceden atolondradamente como cualquier chico de esa edad al que las hormonas dominan, pero a la vez, los huéspedes producen un quiebre, un giro en las vidas de ambos, un cambio rotundo del que no hay vuelta atrás y esto no deja de ser indudablemente positivo.

Resumiendo: súper-recomendada.

Sobre la autora:

Laura Whitcomb creció en Pasadena, California, en lo que ella llama “una casa medio encantada”. Se graduó de profesora de lenguaje en la Universidad de California en el año 1993. Enseñó en California y Hawaii. En su tiempo libre participa de un coro renacentista que canta madrigales. Vive en Wilsonville, Oregon. Ha recibido premios, ha sido traducida a varios idiomas y se han efectuado los audio-books de sus novelas.

En una entrevista publicada en Yo leo… Fantástika expresa:

“[…] Durante mucho tiempo me había preguntado cómo sería ser un fantasma, los que se aferran a la vida humana, no pueden pasar al cielo o interactuar con los vivos. Me pregunté, "¿Cuál sería la cosa más extraña que le puede pasar a ese fantasma?" Y la respuesta llegó a mí: ser visto por los ojos humanos. Después me pregunté, "¿Por qué puede una persona puede verla y no otros?" Y la respuesta llegó a mí: Porque él (James) es como el fantasma (Helen.) Y ahí es donde comenzó la historia.[…]”

martes, 7 de julio de 2009

¡Leer es todo eso!

Hallé en varios blogs este video, y realmente a mí también me emocionó... Leer es todo eso, yo también leo por esos motivos y difundo la lectura porque es una pasión ingobernable y única... ¡Disfrútenlo!

La continuación de la saga de L. J. Smith, tomos 2 y 3: Conflicto y Furia

Ya a mediados del año 2008 reseñé Despertar, la primera parte de la saga de Lisa Jane Smith, serie conocida en español con el equívoco título de Crónicas Vampíricas, lo que se me ocurre una elección nada inocente de la editorial, que intenta traer a la memoria las exitosas novelas para adultos de la mítica Anne Rice. Ténganse en cuenta también que la frase elegida no es la más fiel de las traducciones de Vampires Diaries (no “Chronicles”) que parece tener que ver con el diario íntimo que la joven Elena escribe a lo largo de las novelas y que por cierto causa más de un problema.

Sin embargo, más allá de las relaciones -veladas o no- entre ambas autoras norteamericanas, como he dicho en otra ocasión debe admitírsele a Smith ser la pionera no reconocida de las sagas románticas juveniles de corte fantástico vampírico, aunque no deba por eso elevarse el mérito de sus novelas.

¿Por qué? Porque luego de haber leído tres de sus libros, me he quedado bastante insatisfecha. Supongo que también por influencia de lecturas que han marcado un hito en el romance vampírico actual para adolescentes (y muchos que no los somos y lo disfrutamos), en las cuales una se esfuerza denodadamente por hallar debilidades en la trama o una pobre construcción de los personajes, e incluso algún atisbo de ñoñería o culsilería. Y estos son los casos para mí inequívocos (y mis súper-preferidas ficciones, qué duda cabe ya) de las novelas de Stephenie Meyer o Claudia Gray, e incluso debo reconocerle un puesto bien elevado a la saga de las Cast (madre e hija).

Entonces… ¿qué me pasa con las novelas de L. J. Smith?

Sencillamente que me aburren, me arrastro sin pena ni gloria por una trama insulsa y bobalicona, en la que los personajes no dejan de cometer infinidad de los más pueriles errores que se necesiten para causar toda clase de malentendidos y conflictos que estiran la trama de modo inenarrable.

Así las cosas, debo agregar que, si la elaboración de la intriga dilata hasta el infinito algo que hubiera podido liquidarse en muchas -muchísimas- menos páginas; los personajes son endebles, chatos, sin profundidad: malos de pacotilla, buenos de caramelo, y nada en el medio. Llega un momento en que el lector tiene ganas de entrar al mundo ficcional y arrearles algo por la cabeza a semejantes pasmarotes que una y otra vez actúan irracionalmente, ilógicamente, estúpidamente, y no escarmientan cuando las cosas les salen mal o se les dan vuelta.

Las cosas (increíblemente) mejoran en el tomo 3, lo que no deja de molestarme pues creo que si en vez de hacer tres libros Smith hubiera hecho uno solo, la cosa podría haber sido más llevadera. Y no quise ni echar una ojeada al consabido primer capítulo del cuarto título que la editorial incluye al final del tomo pues consideré que ya había tenido más que suficiente. Tal y como se dieron las cosas, allí debiera haber cerrado definitivamente la historia, lo que sé que es una ilusión pues la serie en inglés sigue y sigue. Y no en el buen sentido del camino tolkieniano de la canción hobbit.

Más allá de esto, la mencionada mejora, tampoco es para tirar fuegos de artificio, pues la vuelta de tuerca que le da a la historia es tan tonta que me desilusionó igualmente, resumiendo: malos no había ninguno más que aquella que supimos desde el inicio, pues eran todos y cada uno más buenos que el Quaker, y para finiquitar la cosa se sacan de la galera unos cuantos sucesos sobrenaturales (fantasma incluido) que dan ganas de agarrarse una pataleta.

Sin embargo, creo que lo que más me ofende como lectora es la banalidad del romance, la superficialidad melosa, cursi y poco creíble con la que relata la historia de amor de los protagonistas, que podría haber sido precisamente una epopeya gloriosa al estilo Bella y Edward. Y esto creo que obedece, ni más ni menos, que a falta de talento, que se ve abundantemente ilustrado en las frases hechas de novela rosa barata y mal escrita que tan prolíficamente atiborran las páginas.

No me explayaré en el argumento que ya está básicamente ilustrado en mi reseña anterior, mucho no avanza la cosa.

Quién sabe... a lo mejor a la serie televisiva que está en marcha le agregan algún condimento interesante, que me quite el mal sabor.

Un regalo que me llega al corazón: Premio Nunca Jamás

Ilonga de Literatura Juvenil y Fantástica, reseñas y más... y luego Elwen de Midnigtht Eclipse, me han ofrecido un galardón que no desmerece para nada todos los que me han otorgado previamente tantos adorables amigos bloggeros hasta hoy, pero que me toca muy especialmente el corazón, por muchos motivos. Entre ellos porque fue creado en su blog El Cazador de libros por un joven escritor llamado Javier Ruescas, de España, quien publicara recientemente Cuentos de Bereth; pero además por el sencillo hecho de que distingue de modo "especial a aquellos blogs que de verdad trabajan por y para la literatura juvenil sin esperar nada a cambio". Y qué es principal en este blog sino difundir la pasión por los libros y muy muy especialmente la literatura juvenil? Sobran las palabras... Reglas:
¿Qué blogs podrán recibirlo?
  • Aquellos que, ya sea mediante reseñas, entrevistas o artículos, ayuden a consolidar y a difundir la literatura juvenil en todos sus géneros.
  • Aquellos que NO PERMITAN la descarga ilegal de obras con derechos de autor, ya sean españolas o de otros países.
  • Aquellos que se mantengan actualizados con una cierta asidiuidad.
¿Y después?
  • Tras recibirlo, el blog premiado lo agradecerá en su blog, posteándolo y eligiendo a su vez otros sites que crea que lo merecen.
Aclaradas las normas, paso a mencionar a mis elegidos:

-Clara de Crisálida Literaria

-Alba de Letras y Escenas Novela Romántica Juvenil y Adulta

-Elwen de Midnight Eclipse

-Arantxa y Aran, de Literatura Youth Fantasy

-Darkmoon, Cirial y DaYla, de Juvenil Romántica

lunes, 6 de julio de 2009

Premios, premios, premios...

Nuevamente premios para ¡Piezas de a ocho!, lo cual equivale a afecto, reconocimiento, generosos lazos de amistad entre colegas bloggeros. Por eso, aunque no pude dar claramente con el origen, ni las reglas, ni el significado de las denominaciones de todos estos galardones (excepto algunos datos sueltos) los presento a continuación, pues lo que vale es la intención (con rima y todo). Por supuesto que, como en otras ocasiones, me tomo el atrevimiento de regalarlo a cuantos blogs se me ocurran a mí, sin acatar indicaciones.
La adorable Clara de Crisálida Literaria me ofrece el premio Pedagogía, por lo que a mi vez se lo entrego con todo cariño a mi colega súper-docente Alejandra y su blog Cuidado ¡Gurises escribiendo!... y pensado, pues se lo merece absolutamente, y más en este momento que sé que es tan difícil para ella pues no está en el aula.

Mi queridísima Alba del blog maravilloso Letras y Escenas Novela Romántica Juvenil y Adulta, me regala tres premios:

-Premio Amistad (¡otro!) cuyo nombre no necesita aclaraciones pues lo dice todo, creado por el Blog Sagas de Libros.

-Premio Limonada de 50, el cual tiene origen en el blog de la tienda on line Metrópolis Libros. Ellos han otorgado dicho premio a varios blogs que se inscribieron en una iniciativa, la de los colablogradores, mediante la cual promocionan aquellos blogs que realizan reseñas de libros y las ofrecen para que aparezcan en el sitio de la entidad en relación a los libros que tienen disponibles para la venta. Por supuesto que en el andar de los caminos de la web terminó siendo sencillamente un reconocimiento a los blogs que comentan libros.

-Premio Ducado de Mardeleb del cual no conozco ni el significado ni el origen, pero que parece ser una especie de título honorario que conlleva ciertas obligaciones… ¿“nobleza obliga”?

Estos tres últimos serán entonces para:

-Clara de Crisálida Literaria

-Alba de Letras y Escenas Novela Romántica Juvenil y Adulta

-Elwen de Midnight Eclipse

-Cris de Signos Musicales

-Arantxa y Aran, de Literatura Youth Fantasy

-Darkmoon, Cirial y DaYla, de Juvenil Romántica

domingo, 21 de junio de 2009

Vampiros de Morganville de Rachel Caine… seis tomos y vamos por más

Acabo de terminar la lectura de la sexta novela de Vampiros de Morganville, y casi podría decir… ¡por fin algo que se parece a un final! Uno de los que a mí me gustan: felices.

Si quisiera, Rachel Caine podría dejar en este punto la historia, cerrar acá, ofrecer un descanso a sus carismáticos personajes, permitirles gozar un poco de paz y de merecido reconocimiento.

Pero claro, sé que la cosa no ha terminado, y ese tan deseado equilibrio no va a durar mucho, pues en breve verá la luz (en inglés, aún en español no existen) el séptimo libro de la saga.

En fin, reiniciaré feliz la lectura … porque desde que la red me brindara pródiga el primer tomo, he estado pegada a sus páginas devorando sin respiro cada renglón de lo que constituye la saga hasta hoy: La casa Glass, El baile de la chica muerta, Callejón de medianoche, El banquete de los idiotas, El señor del caos, Carpe Corpus.

Y esto sucedió, no sólo porque las novelas me parecen originales, interesantes, sólidas y entretenidísimas; sino por el sagaz artificio narrativo que usa Caine, con el que nos engaña haciéndonos creer que en la última página (¡de una vez!) las cosas van a tranquilizarse, sin embargo los últimos dos renglones nos demuestran sin piedad cuán equivocados estábamos, pues un nuevo conflicto acaba de anunciarse.

Sí, ya sé que esto no es “descubrir América”, otros autores lo han realizado ya. Sin ir más lejos las Crónicas Vampíricas de L. J. Smith usan un recurso similar, pero aclaro que ni se le acercan en maestría a cualquier tomo de Morganville. Me ha sucedido de estar leyendo Conflicto de Smith paralelamente a los libros de Caine, para ser más exacta leí toda la saga a la vez que me arrastraba por las páginas de Conflicto con molesta impaciencia, deseando de una vez que los personajes dejasen de tontear y se decidiesen a actuar, mientras que leyendo a Caine una ni sueña con plantearse eso. Al llegar al final de las Crónicas he deseado tener el tomo siguiente por el hecho de que lo mejor de los libros está en las últimas páginas y en las primeras, más que en el insulso resto; sin embargo, eso no es posible con las aventuras de la pequeña y atrevida Claire, la irreverente y gótica Eve, el fuerte y tierno Shane, y el dulce y terriblemente seductor Michael Glass.

He reconocido más de una vez que si de vampiros se trata no suelo ser muy objetiva, pero en realidad he dicho también que si de arte (literatura, cine, etc.) se trata la objetividad es un mito. Se opina desde las entrañas, se dice lo que humanamente puede y quiere de cómo le han impresionado las obras, y siempre… siempre… siempre la opinión es personal

Así las cosas, espero fervientemente la traducción oficial y edición en español de estas novelas, que no creo en absoluto una saga juvenil fantástica vampírica romántica más de las que pululan.

En cuanto a la historia, trata de una joven de “casi diecisiete” (como suele decir ella) que ingresa precozmente a la Universidad de la tejana ciudad de Morganville y descubre ni bien pone un pie en ella que en cada sitio existen los que se creen más que otros por tener poder económico y belleza. Su primer día empieza terriblemente mal cuando una muñeca bonita y psicótica llamada Mónica Morrell y su cohorte de aduladores, ponen en riesgo su vida haciéndola rodar por las escaleras. Sanamente escarmentada y en busca de un lugar donde vivir fuera del campus, termina golpeando a la puerta de un trío de jóvenes algo mayores que ella que comparten los gastos viviendo en casa de uno de ellos, un atractivo y misterioso chico llamado Michael Glass.

A pesar de la reticencia inicial de todos ellos a albergar a “una menor”, terminará conviviendo y enlazando su destino al del grupo de amigos, junto a los cuales hallará un hogar y el amor: la exótica muchacha gótica llamada Eve, el extraño y fatalmente atractivo dueño de casa, y Shane, quien se convertirá en una de las más fuertes razones por las que decidirá quedarse en Morganville. Aunque los otros tratarán de protegerla en una ciudad que oculta un costado macabro y horrendamente peligroso que todos parecen disimular, Claire, no sólo es brillantemente inteligente, sino sagaz, valiente, testaruda y nada apocada, a pesar de su pequeña estatura.

Obviamente que las aventuras se sucederán hasta el caos absoluto que se irá desbocando progresivamente en transcurso de las novelas, en el que no es menor el papel que juega la jovencita que llegara ingenuamente a Morganville, sitio que verá afectado definitivamente su futuro por su intervención.

Sobre la autora:

Rachel Caine es un seudónimo de Roxanne Longstreet Conrad, una escritora norteamericana de ciencia ficción, fantasía, misterio y horror. También publica como Julie Fortune.

Rachel ha estado escribiendo y publicando novelas y cuentos desde 1991. Es música profesional y tuvo el honor de haber tocado con leyendas musicales tales como Henry Mancini, Peter Nero, y John Williams. Es una aficionada a las películas y la TV, su filme favorito es Pitch Black (lo que me parece maravilloso, pues me apasiona).

Caine realiza la mayor parte de su labor de escritura en una cafetería cerca de su casa. Sostiene, como su pequeña y osada personaje Claire Danvers, que encuentra el café “mocha”* "muy inspiradora." También escucha música mientras escribe, y su lista cambia según el proyecto que tenga entre manos.

*variante de café que se prepara con chocolate, leche batida, crema, canela.

lunes, 15 de junio de 2009

Pido prestadas palabras cuando me harto de decir lo mismo...

“[…] en primer lugar, la enseñanza de la lectura no debe hacer que su aprendizaje constituya una carga abrumadora para el niño, que lo haga sentirse incompetente para apropiarse de un instrumento que le va a ser tan necesario. Es imposible que nadie pueda encontrar satisfacción en algo que le representa un esfuerzo insalvable, que le devuelve una imagen devaluada de sí mismo.

En segundo lugar, la enseñanza de la lectura necesariamente ha de incorporar su dimensión lúdica, personal e independiente. En todos los niveles de la escolaridad hay que encontrar tiempo y espacio programados para el leer por leer, leer para uno mismo, sin otra finalidad que la de sentir el placer de leer. Para muchos niños y niñas, la lectura es algo mágico y cotidiano, un tiempo compartido con los padres, teñido de relaciones afectivas, cálidas y afectuosas, en el curso del cual han podido descubrir el conocimiento más importante relativo a la lectura: que sirve para entrar en un mundo que amplía el medio más inmediato; ese conocimiento debería poder utilizarse y profundizarse en el centro educativo. Pero como hemos señalado anteriormente, también hay otros niños que no han tenido la misma oportunidad de relacionarse con los libros; la escuela debería ser para ellos el lugar donde descubrirlos y disfrutarlos, donde pudieran vincular la lectura […] sobre todo a la posibilidad de acceder al significado del texto y al placer de leer.

No debería desprenderse de lo dicho hasta aquí que fomentar el placer de la lectura es algo independiente de cómo ésta se enseña; […] existe una estrecha relación entre lo uno y lo otro, y no podría ser de otro modo, pues una enseñanza de la lectura que no fomente el deseo de leer no es una buena enseñanza. […]”

SOLÉ GALLART, Isabel I. “El placer de leer”, Revista Lectura y Vida, N° 3, Año 16, septiembre de 1995.

Sobran las palabras, sólo quisiera que algunos de los maestros que prestan a mis alumnos de Profesorado sus aulas para sus primeras experiencias de enseñanza de la lengua lo tuvieran lejanamente en cuenta. Claro que no parecen haberse enterado de ello si les indican temas para dar como “el adjetivo”, “el verbo”, “las partes del cuento o de la noticia”; si de entrada se centra su labor en la transmisión de contenidos conceptuales dispersos, ajenos, descontextualizados, si los procedimientos están ausentes, si no hay en marcha proyectos de escritura y lectura que sostengan la formación de lectores y escritores entusiastas, apasionados, críticos, conscientes; lo que no se logra obviamente en una o dos clases sueltas al año, sino en una labor escolar constante que comienza en el nivel inicial y se extiende ininterrumpidamente hasta el último curso del secundario.

A veces me harto de decir lo mismo, por eso tomo prestadas las palabras de otros de los que aprendo a diario…