La historia de Medianoche se centra en una chica llamada Bianca Olivier que comienza a asistir a
Aunque en más de un lugar ya se ha dicho quién pertenece a cuál universo, creo que es una infidencia ya que la autora crea tan bien la trama, con sugerencias tan ambiguas y sutiles que es preferible leer ignorando este dato, lo que logra un impacto sencillamente genial.
No coincido con quienes dicen neciamente que se trata de una burda copia de los libros de Meyer, de ninguna manera. Lo que tienen en común es transversal a cualquier historia de vampiros, e incluso en ese terreno ambas innovan, pues renuevan el mito con cualidades propias: la luminosidad de la piel expuesta al sol de los vampiros de Meyer, así como la posibilidad de reproducirse y la necesidad de aprender sistemáticamente sobre el mundo actual en los de Gray, pues la imposibilidad de adaptación a épocas que no son la suya puede serles mortal, son como niños aún siendo centenarios.
Medianoche desorienta con éxito y sorprende, mantiene la intriga; su historia es original y su lectura resulta tan apasionante que no puede soltarse hasta llegar al final. Gray capta con habilidad la sensualidad, el romance y el despertar sexual adolescente sin transgredir lo políticamente correcto con igual maestría que Meyer, si bien es un poquitín más osada. Todo esto demuestra que Gray –como Meyer- no han olvidado cómo era enamorarse cuando se tenían 16 años, la frescura con que relatan da cabal cuenta de su comprensión actualizada del sentir de esa etapa, ni melancólico ni nostalgioso: real, profundo, rotundo, avasallante, tal y como ha sido para todos en algún momento.
Claudia Gray es el seudónimo de Amy Vincent. Escritora estadounidense nacida en Nueva York en 1971. Ha trabajado como abogado, periodista, disjockey y camarera, una polifacética e intermitente carrera profesional que ha acabado desembocando en la literatura.














































































































