sábado, 16 de abril de 2011

¡Otra vez me voy a exponer al Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro!

En esta ocasión se trata de la 14° edición del Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro  que organiza año a año la Fundación El Libro, el lema será "Si nosotros leemos, ellos leen", síntesis perfecta y más que clara del poder del contagio lector. 
Este año -como siempre- se halla enmarcado en el evento de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, cuyo lema en su edición 37° es "Una ciudad abierta al mundo de los libros", coincidiendo con el año en que esta ha sido declarada Capital Mundial del Libro.
Más allá de que es un placer y una experiencia maravillosa concurrir a esta celebración de los lectores, los libros y la lectura, lo es más puesto que por quinta vez consecutiva presento una ponencia. Este año me interesó reflexionar sobre dos cuestiones que considero bien polémicas, y por ello di en llamar a mi trabajo: "De dónde venimos y hacia dónde vamos con la promoción de la lectura y la LIJ en la formación de profesores para Nivel Medio". Leeré el mismo, el día sábado 7 de mayo a las 10 de la mañana en el Salón Victoria Ocampo del Pabellón Blanco, en la mesa del grupo B compartiendo la misma con colegas de Chile, México y Argentina.
Téngase en cuenta que la Feria se extiende desde el 20 de abril al 9 de mayo de 2011, en tanto el Congreso se produce el último fin de semana de esta: desde el viernes 6 al domingo 8.

Vuelve la magia: Peter Jackson presenta la filmación de El Hobbit

Cada uno tiene su corazoncito depositado en algún film que considera el primero en sus afectos. 
La trilogía dirigida por Peter Jackson "El Señor de los anillos", basada en la maravillosa historia de J. R. R. Tolkien, ocupa el tope de mi lista, en lo personal y en lo artístico es muy especial para mí, es "mi" mejor película de todos los tiempos.
...Y parece que ya hallé la segunda, puesto que el único cineasta que podría haber hecho el film sobre El Hobbit ya está en ello...
Sé que estará en todos lados, pero también quería compartirlo acá: el primer video desde el set de filmación...
Demás está decir que para los que amamos a Tolkien es muuuuuy fuerte y terminé pañuelo en mano.

miércoles, 6 de abril de 2011

Dos que debía: "Rampant" de Diana Peterfreund y "Cazadores de sombras II: Ciudad de Cenizas" de Cassandra Clare

Bien, acá estoy, ni pienso disculparme ya, mi vida me lleva por otros rumbos y el blog languidece...
Pero al menos puedo decir que una cosa no cambia: sigo leyendo como una desquiciada, sólo que no publico nada de nada de todo lo que quisiera criticar. Uf...
Y la literatura juvenil sigue siendo una de mis pasiones constantes.
Más loco se pone el mundo, y más leo LIJ.

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Cazadores de sombras II: Ciudad de Cenizas
Recuerdo que cuando leí Cazadores de Sombras I quedé fascinada con la historia, de un género en el que no había incursionado hasta el momento, es decir el de la fantasía urbana que integra todos los otros personajes que venían a ser para mí viejos amigos ya: vampiros, hombres lobos, ángeles, demonios, y todo el universo fae.
Sin duda hice mucha propaganda entre los lectores con los que estoy en contacto, pues no sólo contagié la lectura misma sino que logré que Valeria nos obsequiara con una reseña bellísima como todo lo que ella escribe (cuando se decide a hacerlo).
Así las cosas, no solo pasó un montón de tiempo hasta que fin iniciaron la edición en Argentina de los libros, sino que transcurrieron muchos meses entre tomo y tomo. Recién al presente es posible conseguir recién salidito del horno el tercer tomo ¡por fin!. Lo que no deja de ocasionar más de una broma entre los que seguimos sagas de fantasía y ciencia ficción juveniles cuando hacemos el recuento de la cantidad de historias que llevamos a la vez y tenemos en suspenso dependiendo de los avatares de la publicación y la buena estrella que tengan las ediciones en nuestro país que con muy mala suerte nos han dejado más de una vez “en veremos”. Piénsese en las sagas iniciadas por Ediciones B (Los hermanos Darling, Capitanes del Caribe), por Montena Modadori (Séptimus) y tantas otras que vieran la luz completas en otros países pero en este: NO.
Así las cosas, hallarme con esta tan ansiada segunda parte me encantó, no sólo por las ganas de seguir leyendo sobre Jace, Flori, Simon y todos los seres maravillosos que creó Cassandra Clare, sino porque la angustia en que nos dejó sumidos la primera historia en la cual descubriéramos el lazo imposible que unía a dos de los protagonistas y que impediría la concreción de su amor, me quitó el sueño por un tiempo.
Demás está decir que esta vez todo se complica en la segunda entrega de la historia, pues aparecen nuevos personajes que van a completar el mundo insólito y mágico de Clare. En este caso la cuota de misterio, intriga y sofisticación la traen unos seres bellísimos y llenos de triquiñuelas… los fae, siempre tan intrigantes y ambivalentes. Y por cierto que el relato coherente, atractivo, ágil y fascinante de la autora que nos conquistara en Ciudad de Huesos, nos lleva a desear más, dejándonos con el corazón en la boca.
Imperdible. Como ya sostuve, mucha literatura sobrenatural romántica apareció de la mano de Crepúsculo, pero no todo alcanzó el nivel de Meyer (que mal que les pese a muchos elitistas frustrados, envidiosos y puritanos, para mí sigue siendo una joyita de la literatura juvenil de los últimos tiempos). Así las cosas, Cassandra le pisa los talones a la chica vampiro.

Rampant, de Diana Peterfreund
Nada me apasiona más que la cacería furtiva que llevo adelante en el terreno de la literatura juvenil, específicamente, en ese campo virgen y despreciado que es el de la literatura juvenil mal llamada “comercial” por los académicos.
Sí, ya sé, soy una marginal, una descastada, una insurrecta, una insubordinada. Sin embargo me apasionan las buenas historias, las que están bien contadas, las que no tienen pretensiones de experimentales, las que nos permiten soñar, las que nos consuelan y nos arrullan, las que nos ponen en jaque y nos sacuden el alma. He crecido y sigo andando entre ellas como modo de habitar el mundo, y deseo fervientemente que otros puedan gozar de esa posibilidad. Necesitamos cuentos, relatos, narraciones que nos permitan entender el mundo y a nosotros, y eso lo hacen las buenas historias, me importa un comino quienes creen que literatura es sólo lo lingüísticamente transgresor y para unos pocos iniciados, reniego de esa concepción de literatura, es cerrada, discriminatoria y soberbia. Hay tantas literaturas como sujetos en el mundo, y por eso me asombro una y otra vez que haya tanta gente dispuesta a compartir cuentos alrededor del fogón en este mundo actual globalizado, enloquecido, injusto y clasificatorio.
Así las cosas, en esta ocasión me tocó sorprenderme con una historia de unicornios, pero no de esos dulces animalitos que dan ganas de abrazar, como el que Laura Gallego nos hizo amar en sus Memorias de Idhún, sino unos seres mágicamente horripilantes: hambrientos, feroces y monstruosos. Sí, para no creer… Y como a todo monstruo le corresponde su héroe, en este caso nos encontramos con una casta de cazadoras míticas que desde la Antigüedad vienen librando al mundo de semejante plaga. Mujeres virtuosas y entregadas, cuyas hazañas se perdieron en los recovecos de la Historia, hasta que una jovencita actual termina descubriendo que todos los relatos delirantes que su madre le ha contado son ciertos y termina embarcada en la aventura más descabellada, mortífera y solitaria de su vida.
Vale aclarar que pude llegar a esta novela, que inicia una saga, gracias a la generosidad de la red, puesto que no hay noticias de su aparición en español, y mejor ni hablar de mi país…

Sobre la autora:
Diana Peterfreund ha sido un diseñadora de vestuario, modelo de portada y crítica gastronómica. Sus viajes la han llevado a lugares como los bosques nubosos de Costa Rica o las cavernas subterráneas de Nueva Zelanda. Se graduó de la Universidad de Yale en 2001 con dos títulos: Literatura y Geología. Ahora, esta oriunda de la Florida, vive con su marido y su cachorro en Washington DC. Su primera novela, Secret Society Girl (2006), fue descrita como “ingeniosa y simpática” por The Observer y fue colocada en la lista de los libros para adolescentes de la Biblioteca de Nueva York en 2007. La secuela, Under the Rose (2007) fue considerada por Publisher como “imposible de abandonar”. Cuando no está escribiendo, es voluntariaa en el Zoológico Nacional, entre otras actividades.





sábado, 18 de diciembre de 2010

"Oscuridad", de Elena P. Melodía... rompe el molde

 Una vaharada de aire fresco, sorprendente, osada, original, iconoclasta… Son algunas de las palabras que se me ocurren en relación con esta novela, de esta autora italiana que nació nada más y nada menos que en “la bella Verona”.
Sin duda que mi obsesión compulsiva de incursionar en la literatura para jóvenes de venta masiva me ha llevado a tropezar con más de una piedra, aún así, considero que debo persistir. No sólo porque me encanta, sino porque pienso que algunos de nosotros —los grandes que nos dedicamos al oficio de las palabras— debemos tener la suficiente apertura mental para leer de todo y ejercer la crítica en serio, sin prejuicios elitistas.
Así las cosas, de vez en cuando me he ido topando con novelas que deseo recomendar apasionadamente (no sé hacerlo de otro modo), que quiero contagiar a leer, que no deseo que pasen desapercibidas. A veces se produce una explosión y pandemia (como con Harry Potter y Crepúsculo) a veces una hace todo lo posible para que ocurra y la epidemia es moderada (como con Hush, hush o Cazadores de sombras), a veces la cosa es más soterrada y no llega a estallar aunque debería (como con Percy Jackson, del que prontito hablaré), a veces, omitiendo unas cuantas variables, el tropezón es memorable.
Sin embargo, en este caso, quedé anonadada. Favorable, positiva, felizmente anonadada. El relato es llevado adelante en primera persona por la voz de la protagonista, una chiquilina de secundario llamada Alma, quien no deja de ser como tantas jovencitas actuales, egocéntrica, insegura, obsesionada por su apariencia, con un vago límite entre lo que está bien hacer y lo que no (que ven como un chiste las bromas pesadas a los más frágiles de la escuela o que creen que es un juego robar en un shopping). No obstante, Alma es diferente a tantos personajes adolescentes que hemos visto desfilar por la literatura actual. No sólo porque se ve acosada por unos espeluznantes sueños, no sólo porque escribirá relatos de asesinatos que empezarán a hacerse reales, no sólo porque se verá acosada por unas oscuras visiones; sino porque es insólitamente crítica, y ve la vida con una mirada ácida e iconoclasta, que no acepta autoengaños. Y a la vez iremos descubriendo que crece, que evoluciona, que en su interior anida una persona fuerte, moral, responsable, consciente, fiel, que va saliendo a la luz lentamente.
Si debiera asignarle un género me resultaría un tanto complejo, ya que no sólo estamos frente a una novela de tipo fantástico, sino que cruza lo policial, el terror, el thriller, el romance, y mezclado en este cóctel la realidad de muchos adolescentes: la abulia escolar, la familia indiferente o escindida, la anorexia, la violencia, el abuso, las pandillas.
El relato combina además la tercera persona de los textos escritos por la protagonista, espeluznantemente premonitorios de los crímenes que empezarán a asolar la ciudad.
Aluciné con más de un párrafo, pero algunos de estos son mis favoritos por la mirada cáustica que Alma vierte en ellos:
“Mi colegio da asco.
Y no creo que mi opinión mejorara mucho si ocupara uno de esos lujosos edificios rodeados de verde que se ven en las películas. Aunque, eso sí, tendría un aspecto menos lamentable.
No me quejo de haber nacido en una familia de semifracasados sin grandes posibilidades económicas, pero tengo la convicción de que mi cerebro merece educarse en un lugar mejor que esta caja blanca que parece un barracón, con suelos de linóleo verde moteados de chicles y con las paredes estropeadas tras años de peleas, empujones e insultos.”

“En cuanto a los profesores, darían para escribir el guion de una película grotesca. Imaginaos a un equipo de fantoches vestidos por una modista loca, o simplemente daltónica, que aparecen en clase desde la nada de un pasillo y que en la nada desaparecen, como si no tuvieran otra existencia más que la del interior del colegio. Fantoches que vomitan un guion preestablecido, siempre igual, y que obligan a recitar cada mañana.
Así se va la mitad de mi vida.”

“Nos hablamos con monosílabos. Las palabras más largas son insultos. ¿Son estos los pilares del futuro?
La verdad es que estoy rodeada de maniquíes animados que se mueven y hablan siempre y exclusivamente siguiendo un programa preestablecido. Qué vida más inútil la suya.”

“Las calles de la Ciudad a las ocho de la mañana están atestadas de gente.
Caminan rápido, hablan por teléfono, comen, beben, todo a la vez, para ahorrar tiempo. Y para no caer en la cuenta de que es del todo inútil.


Alguien hace jogging en medio del tráfico. Con sus ridículas zapatillas tecnológicas y los auriculares puestos, sudando y escuchando cantos lejanos, estos tipos intentan convencerse de que no pertenecen a este engranaje de locura, gasolina y electricidad que nos está hundiendo en el gran mundo de la nada.
Aunque a un precio con descuento, eso sí.”

Sobre la autora:
Elena P. Melodía nació en Verona en 1974. Es Licenciada en Filología clásica, trabajó como arqueóloga medievalista antes de dar el salto a una gran editorial para ser editora de libros juveniles.
Oscuridad (Buio, en el original) es el primer título de la serie My Land.

Dos de ángeles: "Oscuros" de Lauren Kate y "Halo" de Alexandra Adornetto



Intentaré dar cuenta de algunas de las lecturas que he acumulado durante el año, como un viejo dragón acapara alhajas para su tesoro, y como Smaug el Magnífico, procuraré diferenciar según mi mirada joyas auténticas de baratijas. O sea, que, como es mi costumbre les haré llegar mi opinión. Sí, mi parecer personal, honesto y subjetivo, como creo que son siempre los pareceres sobre los libros, mal que les pese a los defensores del objetivismo y la verdad absoluta… que no existen.

Oscuros, de Lauren Kate
Primero fueron los jóvenes magos y hechiceras, luego los vampiros, en medio las hadas y ahora los ángeles caídos.
La literatura juvenil sigue mostrándose prolífica a la hora de lanzar al mercado literario para jóvenes (ese que existe por fuera del ámbito escolar, ese que le da alergia a la academia y a los docentes muy especialmente)… historias que combinan tópicos tradicionales en versiones adaptadas a un público actual joven (y no tanto) que goza de un buen relato, el tipo que seguirá existiendo más allá de los devaneos experimentales de la institución literaria, ya que al decir de Jostein Gaarder los buenos cuentos no pasarán de moda, porque —afirma con énfasis—  necesitamos historias imaginarias.
Así las cosas, Hush, hush  nos conquistó y elevó nuestras expectativas. Veamos qué pasa con sus sucesores.
Oscuros, promete, no defrauda, y deja con ansias de más. Y diría, más bien, con muchas ansias, ya que poco y nada nos revela el relato acerca de la identidad de la protagonista, su importancia en una batalla que atraviesa los siglos y cuenta con su presencia fugaz y recurrente, a excepción de esta ocasión en donde las cosas parecen haber cambiado.
Lucinda —o Luce como la llaman todos—, es la nueva incorporación a una especie de reformatorio o escuela para chicos con problemas, a la que debe integrarse dado un hecho trágico que no se termina de esclarecer que cobrara la vida de su anterior novio. En la institución a la que la manda la ley, alejada de su familia y su mejor amiga, sola y asustada, termina descubriendo que las sombras que la acechaban en su vida previa siguen acosándola, mostrando que no todo es racional en este mundo. Allí hallará amigos y enemigos, aunque lo complicado será descubrir quién es quién. Ángeles caídos de por medio, una lucha de bandos opuestos que se disputan no siempre honorablemente a la jovencita, poco y nada nos develará la historia sobre la importancia de su rol. Sólo llegaremos a descubrir que esta ha sido protagonista de una trama recurrente que viene sucediendo desde tiempos inmemoriales, y cada vez vuelve a terminar trágicamente. Aunque en esta ocasión las cosas han cambiado…
Amor, intriga, misterio, crimen y batallas celestiales… narrado de modo impecable.

Sobre la autora:
Lauren Kate creció en Dallas, fue al colegio en Atlanta, y empezó a escribir en Nueva York. Ha trabajado como editora de literatura juvenil en HarperCollins y hecho un Master of Arts de escritura creativa, experiencia esta última que le permitió dedicarse a escribir y sólo a eso. «Tiempo es uno de los bienes más preciados que un escritor novel puede atesorar —ha declarado—, y yo tuve casi un año sólo para escribir, lo cual es fabuloso.»
Es la autora de Fallen (Oscuros), primera entrega de una serie que constará de cuatro entregas (incluida una precuela) y que va a ser llevada al cine por los estudios Disney. Antes, su primera novela, The Betrayal of Natalie Hargrove, ya mereció los elogios de la crítica.
Actualmente, Lauren vive en Laurel Canyon con su marido, y asegura que le gustaría trabajar en la cocina de un restaurante, tener un perro y aprender a hacer surf.
(Fuente de los datos biográficos: http://www.autorasenlasombra.com/autores.php?id=943)

Halo, de Alexandra Adornetto
Así como no todas las historias de vampiros adolescentes que hemos visto pulular en las librerías tienen la calidad de Crepúsculo, no todas las historias de ángeles caídos son Hush, hush… sin duda.
Todo lo que he dicho de las novelas de Becca Fitzpatrick y de Lauren Kate, olvídenlo en este caso.
Sí, tenemos ángeles rondando la tierra, pero no son rebeldes; sino bondadosas, prejuiciosas, bastante burocráticas y pasivas entidades celestiales que vienen al mundo a hacer el bien (tan incompetentemente como de costumbre) puesto que los malos son más ingeniosos y menos escrupulosos que ellos que atados a las reglas no osan jugarse ni por casualidad.
En este contexto, la “angelita” que romperá los moldes es una joven sin experiencia en encarnaciones previas, que cometerá el atrevimiento de intentar vivir intensamente su rol de adolescente, y cometerá el desvío de enamorarse de un humano y para colmo descubrir su identidad. Lo extraño de la cuestión es que tiene el buen tino de enamorarse del chico perfecto de la escuela, no sólo el deportista estrella, sino el destacado estudiante, hijo modelo y amigo fiel, y por supuesto producto de una ordenada, numerosa y acomodada familia cristiana.
La verdad es que todo lo que en otras novelas juveniles de romance paranormal pudiera ser apasionante, dulce, dramático, misterioso, sorprendente, esta jovencísima autora que es Alexandra Adornetto, logra transformarlo en soporífero, aburrido, moralista y previsible.
Me obligué a continuar leyendo, porque la trama es obvia, evidente, narrada de modo tan denso y cursi, plagada de palabrería inútil propia de la redacción de alguien novato que no sabe pulir, depurar y adelgazar el texto para potenciarlo.
Si el intento fue escribir una fábula que aconseje el “buen camino” a los adolescentes, no encontraron mejor modo de tentarlos con cualquier otra cosa, porque más allá de que soy una de los adultos extremadamente críticos de la cultura que los mismos grandes crean para los jóvenes, e intento a diario generar reflexión, no creo que la solución sea una literatura bobalicona, edulcorada, y atiborrada de eslóganes de propaganda.
Sobre la autora:
Alexandra Adornetto es una joven escritora australiana que escribió su primer libro, El ladrón de sombras, con tan sólo trece años. Ha ganado varios premios de narrativa y en 2006 consiguió el triunfo en una importante competición de oratoria estatal. Ha declarado querer dedicarse a la escritura de manera permanente, tanto con novelas como con guiones, además de labrarse una carrera como actriz.
En 2010 salió a la venta su segunda novela, Halo, en la que sigue en la novela juvenil con la incorporación de ángeles y otros elementos fantásticos.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Un 13 de noviembre nacía el autor que con su "Isla del tesoro" hechizaría mi infancia



Hay lecturas que nos marcan indeleblemente, que nos raptan y nos llevan en viajes inolvidables, y por más libros que conozcamos más tarde será imposible reemplazar o borrar la experiencia.

"La isla del tesoro" de Robert Louis Stevenson ingresó a mi vida, y me permitió alistarme en su tripulación, gracias a la voz de mi madre, que entretuviera nuestras noches de infancia leyéndonos en voz alta los libros que con ansioso anhelo yo descubría en la biblioteca de mi escuela primaria.

Puesto que Google tuvo la genialidad de recordármelo, decidí homenajear al autor que dio origen a mi fascinación por los libros de piratería, así como de algún modo dio vida -tantos y tantos años después - a la identidad de este blog.



Comparto con ustedes dos de los fragmentos para mí inolvidables y mágicos que siguen justificando la lectura de esta, mi novela favorita de la niñez:


“El viento tensaba las velas. Y todos a bordo gozábamos el mejor humor al ver ya tan cerca el final del primer capítulo de nuestra aventura.

Y fue entonces, a poco de atardecer. La tripulación descansaba; yo me dirigía hacia mi litera, cuando de pronto sentí ganas de comerme una manzana. Subí a cubierta. El vigía estaba en su guardia, en proa, aguardando la aparición de la isla en el horizonte. El timonel miraba la arboladura y silbaba por lo bajo una canción; sólo se escuchaba el sonido de ese silbido y el chapoteo del agua cortada por la proa y que barría el casco de la goleta.

Tuve que meterme en el barril para poder coger una manzana, ya que sólo quedaban unas pocas en el fondo. Me senté en aquella oscuridad para comérmela, y, por el rumor de las olas o el balanceo del barco, el hecho es que me adormecí. Entonces noté que alguien, y debió ser alguno de los marineros más corpulentos, se sentó apoyando su espalda en el barril, lo que dio a éste un violento empujón. Me despejé de golpe y ya iba a saltar fuera de la barrica, cuando un hombre, cuya voz me era conocida, empezó a hablar. Era Silver, y no bien escuché una docena de sus palabras, cuando ya ni por todo el oro del mundo hubiera dejado de permanecer escondido, pues no sé qué fue más fuerte en mí si la curiosidad o el temor: aquellas pocas palabras me habían hecho comprender que las vidas de todos los hombres honrados que iban a bordo dependían únicamente de mí.”


“De repente, por la ladera de aquel monte, tan escarpada y pedregosa, oí caer unas piedras que rebotaron contra los árboles. Instintivamente me volví hacia aquel sitio y vi una extraña silueta que se ocultaba, con gran rapidez, tras el tronco de un pino. Lo que aquello pudiera ser, un oso, un mono, o hasta un hombre, no podía decirlo a ciencia cierta. Parecía una forma oscura y greñuda; es todo cuanto vi. Pero el terror ante esta nueva aparición me paralizó.

Me sentía acorralado; a mis espaldas, los asesinos, y ante mí, aquella cosa informe y que presentía al acecho. Me pareció, sin embargo, mejor enfrentarme a los peligros que ya conocía, que a ese otro ignorado. Hasta el propio Silver me resultaba ahora menos terrible que ese engendro de los bosques; así que, dando media vuelta y sin dejar de mirar a mis espaldas, empecé a retroceder en dirección a los botes.

Entonces vi de nuevo aquella figura, y vi que, dando un gran rodeo, pretendía sin duda cortarme el camino. Yo estaba totalmente exhausto; pero, aunque hubiera estado tan fresco como al levantarme de la cama, comprendí que no podía competir en velocidad con aquel adversario. Aquella criatura se deslizaba de un tronco a otro como un gamo, y, aunque corría como un ser humano, sobre dos piernas, era diferente a todos cuantos yo había visto, porque corría doblando la cintura. Entonces me fijé y vi que se trataba de un hombre.”

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“En la tumba de Stevenson, en una lejana isla de los mares del Sur a la que se retiró por motivos de salud, figura grabado el apodo que le dieron los samoanos: Tusitala, que en español significaría «el contador de historias». En efecto, la literatura de Stevenson es uno de los más claros ejemplos de la novela-narración, el «romance» por excelencia. Hijo de un ingeniero, nacido el 13 de noviembre de 1850, se licenció en derecho en la Universidad de Edimburgo, aunque nunca ejerció la abogacía. En busca de un clima favorable para sus delicados pulmones, viajó continuamente, y sus primeros libros son descripciones de algunos de estos viajes (Viaje en burro por las Cevennes). En un desplazamiento a California conoció a Fanny Osbourne, una dama estadounidense divorciada diez años mayor que él, con quien contrajo matrimonio en 1879. Por entonces se dio a conocer como novelista con La isla del tesoro (1883). Posteriormente pasó una temporada en Suiza y en la Riviera francesa, antes de regresar al Reino Unido en 1884. La estancia en su patria, que se prolongó hasta 1887, coincidió con la publicación de dos de sus novelas de aventuras más populares, La flecha negra y Raptado, así como su relato El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (1886), una obra maestra del terror fantástico. En 1888 inició con su esposa un crucero de placer por el sur del Pacífico que los condujo hasta las islas Samoa. Y allí viviría hasta su muerte, venerado por los nativos. Entre sus últimas obras están El señor de Ballantrae, El náufrago, Catriona y la novela póstuma e inacabada El dique de Hermiston. Su popularidad como escritor se basó fundamentalmente en los emocionantes argumentos de sus novelas fantásticas y de aventuras, en las que siempre aparecen contrapuestos el bien y el mal, a modo de alegoría moral que se sirve del misterio y la aventura. Cantor del coraje y la alegría, dejó una vasta obra llena de encanto, con títulos inolvidables.”

Fuente: http://www.biografica.info/biografia-de-stevenson-robert-louis-2315